miércoles, octubre 31, 2012

La Puerta de la Muerte, una de las puertas del Vaticano



Salía ayer de la misa en el Vaticano, cuando me encontré a un diácono de mi diócesis justo en la Plaza de Pío XII. Resulta que estaba con un grupo de Mensajeros de la Paz. Así que me presentó al resto del grupo, saludé al Padre Ángel, el fundador, y me invitaron a que me uniera a la misa que, al día siguiente, iban a celebrar sobre el altar del Beato Juan Pablo II.

Y eso he hecho hoy. Acabada la misa, no he podido evitar el poner la mano sobre la lápida que cubre su féretro. Después, un monseñor, amablemente, nos ha llevado la cripta de San Pedro. Allí he podido ver los huesos de San Pedro. Están en una caja transparente en el lugar donde se encontraron.

Me ha hecho mucha ilusión. Cada vez me hace más ilusión, también, arrodillarme en un reclinatorio (durísimo por cierto) que hay delante del baldaquino y quedarme allí un rato.  

Pero no es con estos píos pensamientos con los que quiero acabar el post de hoy. Sino con algo más mundano y soberbio. Ayer leí la mejor definición de mi blog en todos estos años: Este blog es decadente, ante todo decadente. Tiene un punto cursi y hasta romántico.

Sí, me gusta. Me gusta mucho esa definición. Bien, acabo con la foto. Se trata de una de las cinco puertas de entrada a San Pedro por la fachada principal. Se le llama la Puerta de la Muerte, porque por allí salen los cortejos fúnebres portando a los pontífices fallecidos. En sus puertas están representadas distintas escenas de muerte.

Con este toque necrofunerario acabo el post de hoy.

martes, octubre 30, 2012

Un violinista en el tejado (ataca de nuevo).


Mientras trabajo siempre me pongo música de fondo. Es una costumbre que llevo haciendo tantos años, que ya forma una unidad con mi trabajo. Estaba escuchando una banda sonora. Me encantan la música de las películas. Normalmente me gusta la música de tipo sinfónico, aunque sea de ese género. El caso es que hoy por la mañana escuchaba el comienzo, justo el principio, de Un Violinista en el tejado.

La película la he visto tres veces. Y siempre me preguntaba el por qué de un título que no tiene nada que ver con el resto de la película. Hasta que hoy lo he comprendido. Qué barbaridad. Cómo he podido estar tan ciego.

Justo antes de los créditos del comienzo, el protagonista dice: sin la tradición nuestras vidas serían tan inseguras como un violinista sobre un tejado.

Dado que esa tradición no era una mera tradición humana, sino la Tradición recibida acerca de Dios, una tradición que honraba a Dios, la frase del protagonista se puede traducir con razón por: sin Dios nuestras vidas serían tan inseguras como un violinista sobre un tejado.

A la altura a la que estamos del siglo XXI, con todas nuestras crisis económicas y cerca de una guerra con Irán de consecuencias espantosas para todo el mundo, estas palabras son todo un mensaje celestial, como venido del Cielo: sin Dios nuestro querida Europa está tan segura como un violinista que se pusiera a tocar sobre un tejado.

En fin, si queréis escuchar esa música, aquí está el link:

http://www.youtube.com/watch?v=gRdfX7ut8gw&feature=related

Me encanta esta película. Sobre todo su comienzo, es tan políticamente incorrecto. En fin, lamentablemente éste es otro de lo muchos pensamientos retrógrados que se pueden encontrar en este blog. Pero recordadlo: semos retrógrados, pero honrados.

lunes, octubre 29, 2012

El Vaticano resulta, no sé como decirlo


A lo que más me dedico durante el día, es a mi tesis. Aunque como es lógico es de lo que menos hablo. Porque hablar de mi tesis, consistiría en publicarla. De otra forma, estaría dando vueltas a lo que ya se leerá en su momento. He querido mencionar esto, porque son varias las personas que me han pedido que hablase más de mi trabajo. En mayo acabo, así que un poco de paciencia.

 Pero dejando aparte mi trabajo, ayer domingo fui invitado a almorzar en la comunidad de agustinos de la facultad de estudios patrísticos que tienen en Roma. Allí vive un cardenal con la comunidad. Me dijeron que tras recibir la birreta exigió que siguiera siendo tratado como un miembro más de la comunidad. Hasta los más jóvenes saben muy bien que se incomoda ante cualquier tratamiento que vaya más allá del usted. Yo le observé en el comedor en su perfecta normalidad y sencillez. Ninguna vestidura especial, ni siquiera portaba cruz pectoral.

Esto no es una excepción. Una de las cosas que vengo comprobando, una y otra vez, es que nuestra madre la Iglesia suele nombrar para los altos cargos a aquellos que no los ambicionan. Por supuesto que hay excepciones. Pero lo que digo es muy frecuente. Aquello que podrían llevar ropas especiales, bellas cruces y anillos, aquellos que podrían pedir tratamientos especiales donde viven o trabajan, son precisamente los que desean pasar desapercibidos. Muchos se ponen sus grandes hábitos cardenalicios únicamente cuando lo exige el protocolo. Esto es un orgullo para la Iglesia. Aunque quisiera repetir que sería muy bonito embellecer algo más el hábito coral de los cardenales. El galero y aquella especie de cogulla con capucha que llevaban en la Edad Media eran muy impresionantes. Estos hombres humildes llevarían esas vestiduras como una carga, como una penitencia; porque son humildes. Pero haría muy bonito esta corona de cardenales en torno al Papa en las ceremonias del Vaticano. La belleza no me parece poca razón, para pedir este cambio. Dios es belleza y se merece las mejores ceremonias. Y los cardenales son un grandioso ornato de esas ceremonias.

Mis gustos son poco barrocos, pero sí que amo el esplendor medieval. Me gustaría volcar una tonelada de grandiosidad neogótica a unas ceremonias que ya de por sí, ahora, son impresionantemente bellas. Pero todo se me hace poco para Dios. El Vaticano es demasiado poco para Dios. Incluso el culto vaticano con todas sus liturgias se me hace totalmente insuficiente frente a un Misterio tan insondable.

domingo, octubre 28, 2012

Conversaciones sobre el infierno


Ayer estuve dando un largo y profundo paseo con un amigo italiano. Un laico licenciado en Filosofía, aunque vive de la informática.

Hablamos de todo. Él siempre dialécticamente se pone en contra mía. Y lo hace de corazón, porque es una especie de Voltaire, aunque realmente es peor que una conjunción de Voltaire-Marilynmanson-Stalin.

Estuvimos charlando con amplitud del infierno. Y estuvimos de acuerdo en que, visto desde la perspectiva de los demonios, ellos no se creen condenados. Ellos ven el infierno con el alivio de poder exclamar: nos hemos librado de Dios.

¿Qué distingue el Cielo del infierno? Por sus frutos los conoceréis. En un lugar sus habitantes viven felices, en paz, rodeados de virtud. En el otro, sufriendo, inquietos, tristes y rodeados de pasiones desatadas. Pero ambos habitantes han elegido un destino y se reafirman en él. Es por eso que Jesús muy bien afirmó que solo hay un pecado que no podrá ser pecado ni en esta era (eón en griego) ni en la futura.

El caso es que en un momento dado le dije: Lo que sería un infierno dentro del infierno, sería descender a la condenación eterna y descubrir con sorpresa que él ha sido el único condenado de toda la Humanidad.

sábado, octubre 27, 2012

A diez años de Summa Daemoniaca (II)



El Mal. ¿Por qué Dios ha permitido el Mal? ¿Por qué existe todo un mundo de demonios? ¿Por qué junto a la felicidad infinita de Dios, existe todo un microcosmos de sufrimiento eterno? ¿Por qué la Creación tiene su perfecto reverso tenebroso? ¿Por qué la iniquidad de los ángeles caídos optó por llevar a la consumación su sufrimiento, por llegar hasta el final, por continuar más allá del punto de no retorno? Todas estas preguntas intentaron ser respondidas en mi tratado a la luz de Dios. Quise escribir un libro sobre el demonio intentando escuchar la sutil voz del Espíritu Santo.

¿Me gusta el resultado, mi libro? Sinceramente, no. Podría cantar la loa de mi obra durante páginas y páginas. Pero a mí no me gusta. Porque a estas alturas de mi vida, he comprendido que los infiernos demoniacos son más vastos, más profundos, de lo que creí en esa época. Mi obra permanece y se sostiene, porque no se han hallado errores. Ni yo he encontrado errores en ella, y soy su peor crítico. 

Ahora bien, es una obra que se queda tan lejos de expresar el horror del mal perfecto, consumado, eterno. Tan lejos. La eternidad siempre quedará lejos de cualquier interno nuestro por adentrarnos en ella. Y es que cualquier cosa al tornarse eterna, cambia enteramente de dimensiones, de perspectiva. Qué gran misterio.

viernes, octubre 26, 2012

Diez años de Summa Daemoniaca


La foto es del pasado lunes. En Asís con el Presidente de la Conferencia Episcopal de Paraguay.

Me han pedido unas palabras para la publicación online de Summa Daemoniaca en Aciprensa. Por primera vez estará accesible en todo el mundo la obra mía que más difusión ha tenido.
Sinceramente, no llevo la cuenta de cuántas ediciones se han hecho. Entre otras cosas porque este título se ha publicado en varias lenguas. Pero han existido cinco versiones distintas del texto. La versión de Aciprensa será la última versión, la mejor. La que ya quedó fijada, más o menos, en el 2009. Hecha esta puntualización, paso a escribir (como me han pedido) unas líneas sobre el libro.

Summa Daemoniaca ese laberinto teológico, esa construcción de conceptos, un tímpano catedralicio con todo un infierno bajos los pies del Pantocrator. Summa Daemoniaca no es un tratado sobre el averno. Es un libro sobre todos los infiernos, un atlas donde se despliega la sorprendente variedad de la zoología demonológica, un recorrido católico por los parajes de las regiones de la oscuridad.

¿Resultado de todo esto? Un hombre que me escribe, a mí, su autor, diciendo que vio el libro sobre la mesa en una visita a su cuñada, y que lo pidió prestado tras hojearlo por curiosidad. Y que a mitad de su lectura, se confesó tras años de no hacerlo, y empezó a ir a misa todos los domingos. Cuando comprendí lo que era el infierno, me vino al corazón esta idea clara y nítida: no quiero ir al infierno, me dijo.
Otras veces era un jovencito de dieciseis años el que me escribía. No creía en la Iglesia, ni en los curas, pero la fascinación por la religión surgió en su corazón adolescente a través del recorrido por esos parajes de dolor. Recuerdo un preso español de cuarenta años que me escribió una carta, en la que me explicaba que mi libro era el primero que leía en toda su vida.

Recuerdo la carta de un cartujo sugiriéndome con mucha humildad una anotación a una de las centenares de cuestiones. Tampoco olvidaré a una satanista de unos sesenta años que me vino a visitar. Me mostró su libro completamente subrayado y anotado. Especialmente enternecedora fue la conversación con un joven sacerdote tentado de dejar su ministerio, que me telefoneó años después y sentenció: el libro me llegó cuando tenía que llegar.

La vida propia de Summa Daemoniaca ha sido sorprendente para mí, su autor. ¿Sobre cuántas vidas habrá influido? ¿Cuántos destinos habrá modificado en mayor o menor manera? ¿Qué se pensará entre los demonios acerca de la obra?

jueves, octubre 25, 2012

Sigo con mi visión optimísticatastrofística de las cosas


Una combinación de hechos ligados entre sí –crisis económica, movimientos masivos de indignados, convulsiones sociales, unido a un hundimiento moral- nos entregarán a formas de totalitarismo que ya acepto como inevitables. Eso sí, tranquilos, todos los ritos de la democracia se seguirán celebrando con la misma seriedad (y falsedad) de un pontífice de la época de Augusto.

Que ese nuevo estado sea de derechas o de izquierdas, eso es lo mismo. La porra es igual de dura en los dos casos. Aunque los totalitarismos, contrariamente al imaginario popular, no usan la porra. Usan la cárcel, que se ve menos en la tele. Cuando un estado usa mucho la porra, eso significa que no posee ni la calle.

El caso es que, dejando aparte lo de la porra, las estructuras democraticas no resistirán las tormentas que conllevará la caída del estado de bienestar.

Pero, es curioso, la convicción de este futuro que se aproxima a su paso, em hace vivir en la mayor de las serenidades interiores. Este año 2012 me ha hecho ver la sociedad que me rodea de un modo más desligado, como si ya no me importara. Como si el destino de esta civilización occidental ya estuviera escrito en una tragedia griega que ya he leído. De pronto, soy más libre que nunca. Libre del deseo. Libre de los espejismos del porvenir. Sinceramente, todo me afecta mucho menos. Como el que mira desde el ventanal de su casa a la calla y comenta probando el té: Cómo están las cosas. Pásame otro brioche. Están tan jugosos por dentro, con sus pasitas.

miércoles, octubre 24, 2012

Colección de pensamientos inconexos. Esto en Internet se llama blog.


Al entrar en el aseo hoy después de mi descanso tras el almuerzo, me he percatado de que en mí se ha producido un cambio. El primer cambio se produjo cuando cumplí los cuarenta años. El tiempo pasó a ser contado no por una suma, sino por una resta. La cuestión no era cuántos años se añadían a mi vida, sino cuántos quedaban pululando todavía en la bolsa de mi existencia. En realidad me apercibí del meridiano a los 36, una línea clara, nítida, de contornos rectilíneos se perfilaba delante de mí. De pronto se veía desde el puente del barco. Me habían hablado de ese meridiano. Ahora se hallaba a la vista. Desde luego a los 38 ya me sentí en el meridiano. Cumplir los cuarenta sólo supuso una forma más simple de hacer la resta. La resta frente no a un meridiano, sino frente a un Finis Terrae.

Pues bien, si los cuarenta marcaron un tan grande cambio vital en el espacio-tiempo de mi vida. En el año 2012 se ha producido un cambio dentro del cambio. Por primera vez, tengo la sensación de que no soy yo, sino la civilización que me rodea la que ha entrado en una nueva fase. Convencido como estoy de que la crisis económica no es más que una consecuencia de una crisis moral, estoy íntimamente convencido de que hasta ahora me ha tocado vivir una época aúrea de paz y prosperidad. Y que ahora nos adentramos en una época de cambios cada vez más rápidos. Una época que nos llevará a un neofascismo.

martes, octubre 23, 2012

Please, una capillita para los niños abortados


En algunas catedrales modernas, los espacios se han llenado un poco por llenar. Hoy, después de la cena, se me ha ocurrido que una buena idea sería acondicionar una capillita para las urnas de los niños muertos antes de nacer (muertos por causas naturales) o durante el parto.

Las madres que así lo desearan, podrían depositar en la catedral los restos de esos niños. Los traerían en una urna. Esas cajitas con los años sólo contendrían unos huesos pequeñitos. Esas urnas se podrían colocar en arcos de piedra (o de madera) de estilo gótico, que cubrirían las paredes de esa capilla. En lo alto de esas hileras de arcos, se podrían colocar ángeles blancos, majestuosos, como protegiendo a esos niños.
En esa capilla, cien o doscientos infantes esperarían el día de su resurrección. Y mientras tanto nos recordarían el drama del aborto. Un drama tanto para la víctima, como para su madre.
En fin, es una idea que se me ha ocurrido hoy. Tal como la tengo en la mente me parece que quedaría no sólo muy digna en una catedral, sino incluso bella. Pues estos niños que no tuvieron existencia sobre la tierra merecen un lugar de reposo bello. Estos habrían muerto por causas naturales, pero nos recordarían a los que se les truncó queriendo su existencia.
Tal como imagino la idea, sería como una gran cuadrícula de arcos góticos, coronada por ángeles. Ahora que hay tanto paro, quizá hasta encontraríamos a grandes artesanos que lo harían por amor a las almas.
Ya sé que para hacer una cosa así habría que pedir algún permiso civil al ayuntamiento. Pero no creo que la misma autoridad civil que dice que eso no son seres humanos, pueda protestar en que eso es como un minicementerio. Seguro que alguien de izquierda unida pone el grito en el cielo, o nos pone una querella. Nosotros podríamos decir: ¿En quéquedamos, son seres humanos o no? O sea, al enterrarlos son seres humanos, y al matarlos no.

Bueno, no sé. Son cosas que se me ocurren después de la cena.

lunes, octubre 22, 2012

La bondad hecha imagen


El paseo del sábado por la mañana en medio de este otoño primaveral ha sido una delicia. El pueblecito venía, además, con lago incorporado. Y sobre el lago, la Naturaleza (o el ayuntamiento) había puesto encima unos cisnes. Pero más interesante que el lago, el pueblo, la boda que se celebraba en la parroquia y el gato que he intentado achuchar, ha sido la conversación con mi acompañante. Da gusto escuchar a alguien que sabe. Y el que tenía en el asiento de al lado, sabía. No me ha contado nada secreto. Pero analizar la Iglesia en general o algún aspecto en particular, desde el conocimiento, es algo que no todos pueden hacer. Lo hace el que puede.

Después, me ha invitado a comer a su casa. Donde vive con toda su familia. Pues todos se han trasladado con él a la Urbe. ¡Qué contraste entre los clérigos vaticanos que salen en las películas (orgullosos, malignos, astutos)  y la normalidad sencilla de un cura que entrega su vida a seguir a Jesús y acaba haciendo lo que la Iglesia le pide! Qué distinta es la realidad de la ficción creada por mentes enfermas de malicia.

Los que hacen las películas, lo repito, son mentes enfermas, enfermas de malicia. Sus ojos están manchados y todo lo ven manchado. Sus mentes están llenas de tinieblas, y todo lo ven tenebroso. Llevan años apacentándose de novelas, películas y noticias tenebrosas acerca de la Iglesia, que acaban envenenando sus pensamientos. De ahí que después los jóvenes nos insulten por las calles, de ahí que quieran desposeer a la Iglesia, de ahí que no pocos, incluso, odien a los clérigos. Cada vez vivimos más inmersos en una especie de Sindrome del Nombre de la Rosa.

Pero no pasa nada, en este blog seguiremos ejercitando la santa paciencia.

domingo, octubre 21, 2012

Niño sorprendido al verme, o algo así creo que me dijo


Mañana de paseo con un monseñor, un magnífico plan para romper la monotonía. Me ofreció él un paseo por uno de los pueblos de alrededor de Roma y acepté al momento, porque llevo años paseando por el centro de Roma, pero no conozco nada fuera de un radio pedestre más allá de una hora de distancia.

Eso sí, lo que hay dentro de esa circunferencia, bien que me lo he pateado. He gastado tres pares zapatillas de deporte en la Urbe. Una por año. Bien es cierto que la calidad china tampoco era como para tirar cohetes. Pero tampoco podíamos exigir mucho a los chinos por quince euros. Además, éstas tienen la virtud de tratarse de unas zapatillas completamente negras que parecen unos zapatos, y que por eso no desentonan con el traje talar.

Ay, al final no he contado nada del paseo. Vaya. Pero es que estoy cansado. Hoy no. Porque me he desvelado esta noche y no me he dormido hasta las 4.30 de la mañana. 

No sé por qué, de hecho tenía la conciencia bastante tranquila. Yo creo que es este clima de Roma. Los católicos que vivimos aquí estamos condenados a esta humedad y a este calor. Pero no nos quejamos. Sufrimos en silencio este clima casi calvinista.

sábado, octubre 20, 2012

Este soy yo de nuevo, pero con otro gorrito. Aquí todavía no tenía arrugas, ni canas.


(Sigue del post de ayer.) Los obispos deben mimar a los sacerdotes mayores. Sé que hay una tendencia en todas partes a estimar mucho a los curas jóvenes. Tiene lógica esa postura. Ellos representan el futuro. Claro que yo nunca he pecado de eso. Siempre he despreciado a los jóvenes y su soberbia y sus pueriles imprudencias. No hay nada como un cura anciano en su mecedora con un gato sobre la manta y una taza de té al lado. 

A la porra con los jóvenes de todos los ramos y profesiones. Bueno, el tiempo ya se encargará de ellos. Los dejará hechos un desastre. Y no seré yo quien lo lamente. Se lo tenían bien merecido. 

Sí, querido joven que lees estas líneas, sabrás que los días de la maldición habrán llegado a ti cuando te mires en el espejo y digas: huy, qué raro, parece que los pelos de la nariz están creciendo.

El Padre Fortea con gorrito cuando era niño


Hoy pensaba hablar de mi visita al IOR, pero nada, lo tengo que dejar para mañana. Porque hoy al regresar a mi bello palazzo del siglo XVII, me he encontrado a la entrada con un cura que me esperaba. Le he saludado por su nombre, pues lo conocía.

No diré su nombre, aunque él me haya dado permiso. Lo único que diré es que hemos hemos conversado durante veinte minutos. Aunque decir que ha durado veinte minutos puede dar muy pequeña impresión de la densidad de la conversación.

Hemos hablado de una vida trabajando para la Iglesia. Hemos hablado de los bandazos que da el Destino. De cómo hoy se tiene un puesto y mañana no. Hemos charlado de los caminos que se le abren a su edad, ya no está en la juventud. De cómo Dios le espera en cualquiera de esos caminos. De cómo hay que dejarse llevar con simplicidad de niño hacia donde ese Ser Infinito le guíe. 

El hombre con el que he hablado ya no está al principio de la vida, pero su corazón sí que es de niño. Y ha sentido la acción de la gracia en su corazón al recibir la bendición.

Este presbítero es un lector de mi blog. Estas líneas sé que las releerá una y otra vez, y en ellas encontrará ánimo para seguir caminando con alegría. 

jueves, octubre 18, 2012

Esos valles de hayas y estos obeliscos romanos



Ya he regresado a Roma. No os podéis imaginar la dicha que para mí supone esto. Cuando he vuelto a ver la fachada de la Basílica de San Pedro, se me han erizado los pelos. Os confieso que tenía un miedo. 

Temía que al ser éste mi cuarto (y último) año de doctorado, ya me hubiera acostumbrado a Roma. Albergaba la pena de que quizás la emoción de los primeros años hubiera pasado. Pero no. Ha sido retornar a esta ciudad sagrada, y reavivarse este sentimiento de devoción, de agradecimiento por estar aquí.

Después, claro, el momento dichoso de entrar en el comedor del collegio y ser saludado por todos con sincera alegría. 

Llegué a la hora de la cena, todos estaban en la amplia sala, estreché las manos de todos, me presentaron a los nuevos: dos ucranianos, un indio, varios africanos, un colombiano, etc.

Lo mismo que el que pasa por una trauma, tiene en su mente las imágenes y sensaciones del episodio. Así yo también tengo todavía, fresquísimas, las impresiones de la belleza de Ordesa. Pero cuando hoy veía frente a mí la Basílica de San Pedro, me decía: no cambio toda la belleza de la cordillera pirenaica por la belleza de este Mons Vaticanus, el monte vaticano.

Cada uno tiene su lugar en el mundo. Eva pertenece a esas alturas y esos bosques. Mi alma, por el contrario, se expande en estas alturas eclesiásticas y estos bosques teológicos. Aquí es donde respiro a pleno pulmón.
Bueno, mañana os hablaré de la visita que he hecho hoy al IOR, el banco del Vaticano.

miércoles, octubre 17, 2012

Achuchando a un Golden Retriever


El post de hoy es visual. Fortearius, como siempre:

Ya sé que me vais a acusar de pesado



Ya sé que me vais a acusar de pesado, pero es que todavía no me saco de la cabeza mi viaje a Huesca. Cuando oro, pienso que Dios es el Creador de esas montañas grandiosas y bellísimas. Si ellas son tan grandes, cómo de grande será el que las hizo.

En mis viajes he visto muchas cosas bellas, pero la más bella de todas ha sido el Valle de Ordesa. Los valles que rodean a Machu Pichu eran de una belleza casi irreal. Los valles que forman los rascacielos de Manhattan siempre me han impresionado. Pero nada como Ordesa.

No deja de ser irónico que después de toda una vida viajando, al final lo que más me guste era lo que tenía al lado de casa. Pero mentiría si dijera otra cosa. Yo le decía a la guarda forestal: ¿te das cuenta la suerte que tienes de poder estar en lo alto de estas montañas y poder decir: ésta es mi oficina?

Otros trabajadores van por pasillos o recorren talleres industriales, tú vas por bosques dignos de un cuento de hadas, atraviesas riachuelos cristalinos, ves crecer a las setas, cuentas sarrios o rescatas la cría de un búho.

Ella está rodeada de belleza y trabaja con la belleza. Los sacerdotes lo mismo. No cambiaría mi trabajo por ningún otro trabajo del mundo. Bueno, quizá por el de Papa sí. Pero tengo claro que estoy donde tengo que estar. Ésa es una de las grandes dichas que tengo en mi vida: saber que en el tablero de la vida, estoy donde tengo que estar. Amén.

lunes, octubre 15, 2012

Ese país que no podemos nombrar



No he dicho ni una palabra de la victoria electoral de cierto tirano en su posesión tropical, a la que otros llaman país. ¿Por qué? Porque en esa victoria todo es obvio. No es necesario hablar de lo obvio.

Hace tiempo que ese magnate del poder toma las leyes en sus fuertes manos y las deshace como castillos de arena. Hace tiempo que las elecciones para él forman parte de un trámite al que se somete por pura generosidad de su magnanimidad.

Nació como hombre, ahora vive como el Leviatán de Hobbes. De hecho las fronteras de su posesión, a la que otros llaman nación, no es suficientemente grande para contener su ego.

El fin de esta historia, repetida miles de veces a lo largo de los siglos, es de todos conocida: los libros hablan de ese final.

Sus férreas manos pueden desmoronar como arena a sus contrincantes. ¿Cuántos Teseos han acabado perdidos en el laberinto de su maldad? Pero si sus manos demasiado poderosas pueden aplastar como monigotes a sus adversarios, él a su vez será aplastado por la mano del Destino. Nada resiste a las manos de Dios.

El día que suene la hora, cualquier Teseo saldrá de su laberinto, saldrá victorioso. Y la primavera retornará a esa nación. Aunque el Futuro proveerá de nuevos minotauros a esa nación. Es una cuestión de tiempo. Mientras tanto sus súbditos deben ejercitar la virtud de la paciencia. Si el Tiempo tiene paciencia, la deben tener también sus vasallos. Cada hora que pasa, se acerca la Hora del Destino. Esa hora que ningún tirano puede soportar.

Yo vi a Gadafi pasearse como un héroe olímpico por la principal calle de Roma, la Via del Corso. Pocos meses después, el último mono del populacho podía darse el gusto de abofetearle. Cuando se paseaba por Roma, qué lejos estaba de saber las horas que le separaban de la Hora del Destino.

En fin, reflexiones acerca de un país que no es necesario nombrar.


domingo, octubre 14, 2012

Mi caballo




El caballo que monté lo hice sin salir de la cuadra de Casa Blas en Sarvise, que era el nombre de la localidad. La verdad es que estuve muy tentado de aceptar un paseo de hora y media, que me ofrecieron. Pero me di cuenta de que el único nuevo allí era yo, el resto hubiera aceptado sólo por acompañarme, y me pareció abusar de su amabilidad.

Pero los caballos son muy curiosos. Cuando llegó otro grupo, parecían saludarse entre sí los caballos. Daban relinchos especiales y pateaban el suelo.

Como ya dije en otro post, conozco al nieto de John Wayne. En uno de mis viajes a Los Ángeles tuve la suerte de cenar con él, y de charlar varias veces. John Wayne se convirtió al catolicismo antes de morir. Su nieto es sacerdote. Sea dicho de paso, también se convirtieron al catolicismo celebridades como Tolkien, Oscar Wilde o Buffalo Bill. Incluso el sioux Toro Sentado no consta que fuese bautizado, pero sí que admiraba a los sacerdotes católicos.

Sé que os voy a parecer un poco pesadito. Pero todavía tengo en mi memoria la impresión de esas montañas grandiosas, de sus cortadas de piedra con tonalidades naranja, de sus hayas rojas, de sus halcones surcando esos amplios cielos azules.

Llamadme John Wayne


Hoy después de la cena me disponía ya a escribir mi post, pero una llamada de Londres, otra de Portugal, otra de Asturias, otra de Estados Unidos y última de Roma, me han impedido escribir un post. Sólo estas pocas líneas. 

Al menos os pongo otra foto. La foto es de antes de ayer en Huesca. Ciertamente no soy el John Wayne del Pirineo. El caballo se dio cuenta en cuanto me monté sobre él. 

viernes, octubre 12, 2012

Qué bonita es mi tierra: Huesca.


Ya estoy haciendo noche en Zaragoza, en casa de mis padres. El viaje a mi tierra ha sido formidable. Esta mañana hemos subido a lo alto de una montaña y hemos andado por riscos. Hemos visto cernícalos, buites y halcones. He andado por caminos de piedra en los que un paso en falso hubiera supuesto el fin del blog (y su autor) para siempre. Hemos comido en lo alto de un precipicio, en el que yo me echaba hacia atrás impulsado por el vértigo del vacío que teníamos delante.

Hemos comenzado la excursión con ganas de sacarme el jersey de mi chandal. Pero dos horas después, en menos de diez minutos, la temperatura ha bajado más de diez grados. Ha comenzado a granizar y después a llover. Una lluvia fría que helaba mi cabeza apenas protegida por una capucha fina de plástico.

He probado una seta silvestre, he preguntado acerca de calizas y glaciares, hemos bebido de arroyos, hemos escuchado el tronar de los rápidos y cascadas del valle. A tres mil metros de altura se nos ofrecía el espectáculo de una naturaleza insuperable. A eso se añadía la compañía. No hay nada como un buen paseo con una buena conversación.

Gracias Eva por todas tus amabilidades. De leer el blog, has pasado a estar en el blog. Gracias a la familia de zaragozanos con la que viví. Gracias a las vacas por estar ahí. No es fácil ser vaca en medio del Pirineo, el frío y la soledad, los rayos.

Último día de mi idílico descanso en Huesca

Acabo de desayunar. Hoy me espera una formidable excursión por esos impresionantes bosques alrededor de Ordesa. Pasear por esos lugares frondosos, húmedos, de altísimas hayas y abedules, es uno de los mayores placeres que puedo tener en mi vida. Los picos de esta parte de la cordillera, sin duda, están entre los más bellos del mundo.

Lo curioso es que yo, barbastrense, tenía esto a un tiro de piedra de mi casa. Y ha sido a mis cuarenta y cuatro años cuando descubro estas comarcas que siempre tuvieron a Barbastro como su centro.

Esta noche ya estaré cenando en casa de mis padres en Zaragoza. Pero ahora escribo en una casa de un pueblecito montañés, con un Golden Retriever tumbado a mis pies y que me pide que le achuche otra vez.

Unos apuntes más. Aquí ya hace frío, se nota la altura. En los montes crecen especies de setas que nunca había visto. Los que me acompañan saben los nombres y particularidades de cada uno de esos hongos. Por ejemplo, me decían que tal seta es buena, pero que no se debe tomar con vino, porque si no produce una reacción química.

Cada vez que aparece un pájaro, te dicen que tal bicho es un halcón peregrino, o que ese árbol es un olmo, o que ésa es una roca calcárea. Se conocen el bosque y los montes como yo me conozco el mundo demoniaco.

jueves, octubre 11, 2012

ya me he levantado

Me he despertado y ya estoy bueno. Aquí el clima ahora es parecido a Escocia: lluvia, niebla, cielo gris. Lo importante es que estoy bien. El perro de la casa me ha lamido, como alegrándose de que me levantara ya restablecido.

Entre las curiosidades de la noche, está el que la familia me ha dicho que he hablado en mitad de mis sueños. Parece ser que he gritado con energía: ¡no, no! ¡deja, quita!

Sólo he dicho eso. Pobre gente. Me los imagino en la cama con la sábana hasta la barbilla, escuchando. También me he levantado, ya sabéis, mi noctanbulismo, pero sólo he tocado la mesilla de noche, la lámparita, no sabía donde estaba. En mi sueño pensaba que se habían olvidado de mí y me había quedado encerrado en una estancia rectangular, grande, como de un barco. Al final, sin despertarme me he acostado y me he dicho: mañana por la mañana veré dónde estoy.

Ahora me dispongo a pasear por el Pirineo con esta amable familia y esta lectora del blog que tan encantadoramente me ha invitado. Lo que me gustan estos paseos por el campo, en medio de los bosques.

miércoles, octubre 10, 2012

Que mal

Estimados amigos, resulta que hoy he ido a un pueblo del Pirineo y por el camino me he mareado. El mareo que tengo es terrible. Apenas puedo escribir. Tenía una cena preparada, la familia que me esperaba se ha tenido que quedar mirando lo mareado que estaba y, finalmente, empezar sin mí.

Ya me iba a ir a la cama, pero me han dicho: ¿hoy no habrá post? Así que aquí estoy, cumpliendo con mi deber. Hasta me he hecho una foto con el perro.

martes, octubre 09, 2012

Por fin un regalo que hará las delicias de su gato

Estoy hoy en Zaragoza. Parezco el baul de la Piquer. Pero es que tengo que ir mañana a Barbastro, a vender un terreno de mi padre, que en paz descanse, que lo vamos a vender. Le dije al notario si podía vender el terreno a través del blog, pero no. Tenía que estar presente.
Siempre que voy a Zaragoza, voy en tren. Hoy he decidido hacer una excepción, y ya no haré más de estas excepciones. A partir de ahora siempre tren. Que eterno se me ha hecho el viaje de tantos cientos de kilómetros, horas y horas de autovía. Zaragoza está lejos de Madrid. Por lo menos lo está, para alguien acostumbrado a trayectos diocesanos.
He parado a mitad de camino en el monasterio cisterciense de Santa María de Huerta. Pero los monjes cenan pronto, y a las 7.30 de la tarde la puerta ya estaba cerrada.

Sea dicho de paso, ayer di un paseo con un fiscal. Y desgranando los delitos de Paolo el mayordomo del Papa, vi cuán acertada mi petición de diez años de cárcel. Si contamos uno a uno los delitos que ha cometido, delitos cuyas penas son acumulativas en todos los ordenamientos civiles, le hubieran tenido que caer diez años en pura Justicia. Pero yo ya contaba con una condena que le produjera una sonrisa al culpable.

Paolo ha sonreído, Chávez ha ganado, Obama está contento. Las fichas negras avanzan por el tablero. No digo yo que a Paolo lo tuviera que juzgar el juez Freisler. Pero ni Freisler, ni San Francisco. 

La capacidad vaticana para la misericordia nunca dejará de sorprenderme. Si yo hubiera sido el Papa, hubiera hecho como Dart Vader cuando estrangula a uno de sus oficiales sólo con el poder de la Fuerza. Aunque probablemente me hubiera enfadado tanto, que me hubieran salido rayos de las manos como al Emperador en el duelo final de El Retorno del Jedi

He estado en Santander


He estado unos días en Santander, en el Encuentro de Blogeros con el Papa. Han sido unos días agradables, como toda estancia en Cantabria, tierra de pastos, pueblecitos, bosques, vacas, y todo ello con el escenario del mar.
Lo primero que hay que reseñar, es que los canapés derrotaron al piscolabis del Vatican Meeting del año pasado. Los de Santander entendieron a la perfección que al blogger se le conquista por el estómago.

A mí, como párroco habituado a cuestiones prácticas, tampoco se me pasó por alto que las buenas personas que constituyen la asociación, habían puesto el dinero que no se cubriera con la moderadísima cuota que se había pedido a los participantes.

Qué buenas personas eran esos matrimonios que con esfuerzo y entusiasmo levantaron esa asociación. Quizá lo que de grandioso tuvo el Vatican Meeting, lo tuvo de caluroso (en el sentido humano) este pequeño encuentro a las orillas del Cantábrico. Alrededor de ese grupo de socios fundadores estaba Don Joan, sacerdote de la Prelatura. Sacerdote animoso, abogado, siempre en movimiento, y con un concepto de cálculo elástico del tiempo.
Esos días los blogers pudieron intercambiar ideas y establecer contactos. Aquello parecía el Club Bilderberg de la blogosfera. Lo importante es que lograron ofrecer un ambiente humano, familiar, no un entorno frío.

Hubo momentos graciosos esos días. Por ejemplo, había una señora que me dijo: yo hago mi blog copiando de todos los blogs. Yo le dije: Señora, usted es la abejita que toma el néctar de cada blog y lo reúne en su bella colmena.
Creo que esta mujer descubrió la esencia de Internet.

domingo, octubre 07, 2012

El escritor-teólogo o la capacidad de sembrar vida en las almas


Ya he dicho muchas veces que el oficio de escritor, es uno de los más maravillosos que existen en el mundo. Si el escritor es un teólogo, entonces el oficio se ennoblece. Ésta es una carta que he recibido. Cartas como éstas animan a seguir dedicándome a mi trabajo. Transcribo la carta de un lector:

He comenzado a leer su libro el Dios Misterioso, y me he encontrado lleno de emoción a un niño hablando con tanta convicción, respeto y amor de su Papá y de las cosas de su Papá, como no emocionarse hasta las lagrimas si el que escribió esas lineas es ya un hombre!! 

Y solo le puedo decir que yo soy uno de aquellos que ud. nombra que muchas veces no quiere obedecer porque prefiere obedecer a Dios, justificando así mi orgullo e ignorancia, ahora entiendo mi error y mi soberbia, hace mucho tiempo me he preguntado como vivir sabiendo que existen los carismas y no anhelarlos, y como anhelarlos y no caer en soberbia, y ud. trae una respuesta tan sencilla y tan profunda. 

Todos estamos llamados  a gozar de una plena unión con Dios ya en este mundo. ¡¡Ésa era la respuesta que tanto buscaba!! La respuesta es una y la misma desde el principio: buscar a Dios. Es tan sencillo, pero mi soberbia me cegaba. (Fin de la carta que he recibido.)

sábado, octubre 06, 2012

La decadencia de Occidente II


(Sigue de ayer) De esa masa, una vez que se descontrole, surgirán los futuros Stalin del siglo XXI. Los venideros Hitler ya han nacido. Todavía permanecen anónimos en ese magma. Todavía carecen de otro programa que su descontento. La masa debe desbordar los rompeolas. Sólo entonces pueden germinar esos monstruos.

Todavía nos defiende la Ley. Todavía la Ley cuenta con defensores. Pero la disolución del Estado es sólo el síntoma de la disolución moral que comenzó mucho antes. Esto es sólo un síntoma de nuestra enfermedad.

¿Qué nos separa de ese caos? Tan sólo una reducción del 2% del PIB sostenida durante tres años, en medio de un pánico bancario, y el caos se haría realidad. Sólo tienen que cambiar unos cuantos números en las pantallas de los analistas para que el Congreso arda. Esto no es para mañana. Pero vamos bien encaminados. No tanto por el panorama económico, sino por el panorama moral.

viernes, octubre 05, 2012

La decadencia de Occidente I


Primero fueron los indignados en la Plaza del Sol. Un aviso. Después han sido las manifestaciones en la Plaza de Neptuno. Un síntoma de que el aviso no había sido una falsa alarma, de que la enfermedad seguía su curso. Por primera vez ha resonado el grito de tomar el Congreso. ¿Llegará el día que veamos a los jóvenes tirando los papeles desde sus ventanas, arrojando el mobiliario y quemando algunas cosas? Si llega, ese día diremos: no, si ya se veía venir.

Una multitud de unos cuantos miles de manifestantes, se controla. Pero si son decenas de miles, y dotados de una minoría organizativa, eso no se controla más que a tiros. Y, evidentemente, la policía no va a disparar. El Edificio del Congreso ante semejante alud humano, estaría condenado.

Lo que es evidente, es que en esa masa que grita, no está la democracia. Es pura furia sin ley. Esa masa indignada, hoy por hoy todavía está contenida, aún es moderada. Pero ya va fermentando la población en los posos de su propia frustración.

Voy a Santander


Unas breves líneas para deciros que aquellos que queráis verme en persona (repito, en persona), lo podréis hacer en Santander. Desde el viernes por la tarde hasta el domingo por la noche.

Aquellos afortunados que queráis saludarme, podéis llamarme al 630 52 31 51. Si puedo daré un paseo con vosotros por esa ciudad que siempre confundo con Oviedo. Nunca me aclaro entre Cantabria y Asturias. Acepto invitaciones a cenar.
 
Voy a Santander de España, no a la Santader de Colombia, ni a la New Santander de Ohio.

Romney y su posición sobre el aborto


Hoy he ido a un convento de carmelitas de clausura. Como es un convento muy estricto, le he contado a través del torno a la monja un chiste, para que lo cuente en la recreación y se ría un poco la comunidad. 

Ha sido el post del otro día del cura gallego y el santo sin velas. A la monja le ha hecho gracia, aunque ha hecho esfuerzos para no reírse. Era como si pidiera perdón por reírse, aunque ya he dicho que sofocaba cualquier intento de carcajada. Conozco a un cura que le pasa lo mismo, cuando se ríe pide perdón, le parece que hace mal.

He hecho propósito de contarle un chiste cada día a esa monja. Será un chiste de curas, un chiste sin maldad. Me encanta imaginarme a la comunidad de esas buenas monjas, riéndose cada día después de la cena.

jueves, octubre 04, 2012

El Obispo de Huelva, ay, ay, ay, ay (acento mexicano)


Han causado un poco de sobresalto entre los progresistas las palabras del Obispo de Huelva, don Demetrio Fernández. Y es que ha recordado que el aborto es un crimen. Y claro, los amantes de lo políticamente correcto han dicho que no era el lugar, ni el momento.

A mí cada vez me cae mejor todo lo contrarrevolucionario. Por eso elogio a Don Demetrio. Ya llegará el tiempo en que decir este tipo de cosas no nos sean permitidas. Cada vez está más cercano el día en que los izquierdistas juzguen qué puede y qué no puede decir un obispo en un sermón.

Los izquierdistas tienen alma de fascista. Y tanto obispo suelto ya empieza a fastidiarles. Los de derechas no nos son hostiles por naturaleza, pero cada vez están más contagiados. Los de derechas, prisioneros de sus propios síndromes de Estocolmo, no se atreven a decir esta boca es mía.

Muy bien, Don Demetrio. Yo tampoco acabo de ver mucha diferencia entre un niño asesinado por su padre con algunos años, y otro asesinado por su madre en su vientre. Pero dentro de pocos años ya no podré decir en este blog que el aborto es un asesinato. Ya lo veréis. La Ley no me lo permitirá, y será penalmente punible decir cosas así. La Ley tipificará que eso es inconstitucional y majaderías por el estilo. Será la evolución natural del alien-octavo-pasajero que tiene dentro esta sociedad.

martes, octubre 02, 2012

El purgatorio de los eclesiásticos


La foto de hoy muestra la mesa donde se colocan las birretas que el Papa va a conceder a los nuevos cardenales en la ceremonia que tuvo lugar el año pasado. Al lado están los títulos. El titulus es la bula de la que pende el sello de plomo papal. En ese documento se le nombra cardenal titular de una basílica de Roma. Más a la derecha se ve el evangeliario.

Amo a la Iglesia, bien lo sabéis. Pero cuánto me gustaría que todos los pastores fueran hombres espirituales. La inmensa mayoría son hombres buenos, algunos son realmente santos. Lo que más pena me da, hablo con el corazón, es ver que son elevados a los grandes puestos a individuos nada espirituales. Insisto, no son hombres malos. Pero de vez en cuando uno se encuentra con individuos a los que el puesto le cae muy grande. Esto no son excepciones.

Debemos rezar. Debemos ganar gracias que les hagan arrepentirse e iniciar un camino de santidad. En la jerarquía no existen los pecados que las mentes retorcidas de los anticlericales piensan. Son mentes enfermas de iniquidad que ven en todo maldad.

Pero aunque esto no es así, también hay que reconocer que en algunas ocasiones el pastor de pastores no está a la altura de la dignidad de su cargo. En su corazón puede anidar el mundo, aunque esté rodeado de vestiduras que simbolizan la sacralidad.
Nuestra respuesta debe ser la oración, el ofrecimiento de sacrificios. 

Los que ahora no se preocupan del Juicio de Dios, algún día llorarán. Algún día comprenderán que era la única cosa de la que debieron haberse preocupado.

Algún día, y hablo del tiempo de purificación, del purgatorio, habrá quien escuchará a un ángel que le dirá: entonces debiste haberte preocupado, ahora es tarde.

Ese ahora es tarde, con qué fuerza resonará, con la fuerza de una sentencia de Dios.

Con toda caridad y con toda justicia


Ha arrancado hace pocos días el juicio del mayordomo del Papa. Juicio del mayordomo, no juicio contra el mayordomo. Porque la Justicia no se hace contra nadie. La Justicia se hace acerca de alguien.

Algunos medios han comenzado a especular con que se le indulte si se arrepiente. Mi pequeña, humilde e insignificante opinión es que se haga Justicia, dicho de otro modo, que se le condene, en ningún caso, a menos de cinco años.

Y digo, en ningún caso, porque si yo fuera el juez, le condenaría a diez años, ni uno menos. Diez años sin libertad condicional. Primero por revelar secretos de un Jefe de Estado, segundo por el agravante de ser el Romano Pontífice, tercero por haber robado bastantes cosas muy valiosas.

Existe una cosa que es la responsabilidad. Uno sabe a qué se arriesga si hace algo, y aun así acepta la contrapartida que conlleva hacer lo ilegal si es atrapado. Yo considero que en la balanza de la Justicia, sus actos significan diez años de pena. Y eso suponiendo que se devuelva todo lo robado.

¿Y no debería yo ser misericordioso? Yo debería ser misericordioso. Pero el juez se santifica siendo haciendo Justicia. Si yo en el confesonario quiero hacer de juez civil, hago lo ilícito. Si el juez quiere hacer de confesor misericordioso, hace lo ilícito.
Algunos dirán que con cinco años de condena será suficiente. Cinco años es lo que estudia cualquier hombre honrado para trabajar y ganarse su sustento. Cinco años de trabajo sin ganancias. Que los actos de ese mayordomo queden saldados simplemente con el tiempo que cuesta sacar una carrera universitaria, no me parece hacer Justicia. Una pena debe tener el carácter de sanción. Cinco años solamente me parece más que una pena, una especie de riesgo calculado. Si me sale mal, sólo estaré cinco años en prisión. No me parece ninguna tragedia. Insisto, cinco años más bien parece una especie de pago razonable en tiempo si me sale mal algo. Y más sabiendo que al salir ganará mucho dinero concediendo entrevistas y publicando, por lo menos, un libro.

No se puede evitar que gane dinero instrumentalizando su traición. Pero sí que se puede castigar una traición, en la que se incluye el hecho de que después va a lucrarse del hecho de ese mismo acto ilícito. Hacer Justicia es castigar el hecho cometido y los réditos que, indudablemente, su acto le va a producir. Porque la medida de su traición se puede medir por el beneficio que su traición le va a reportar. En este caso, como en otros, el post factum está incluido en el delictum. La Justicia debe aplicarse al delito que incluye las consecuencias evidentes que tendrá el delito.

¿Creo que el tribunal le condenará a una pena parecida a la he dicho? Por supuesto que no. Ese tribunal le juzgará con los criterios políticamente correctos de nuestro querido país y otros similares. Países benignos con los delincuentes, y durísimos con tantos inocentes.

De una cosa puede estar totalmente seguro Paolo, el mayordomo, tiene mucha suerte de que yo no sea su juez.

lunes, octubre 01, 2012

Diario Onírico


Sueño que voy por una larga playa de Israel. A lo largo de la rivera, hay anfiteatros que dan al mar. En el último de ellos, incluso distingo a Netanayhu entre los asistentes.

En el siguiente sueño de la noche, estoy subiendo por una montaña terrosa. Se va empinando. En ella no hay rocas. Al llegar a la parte superior, miro lo bonito que es el paisaje, pero sin tranquilidad, porque me tengo que agarrar para no caer. No disfruto de la vista desde allá arriba, porque me doy cuenta de que la bajada es peligrosa. Una cosa ha sido subir y otra va a ser descender.

Si la tierra se hunde bajo mis pies y caigo, me puedo fácilmente matar. Durante unos instantes pienso qué hacer. Estoy solo allá arriba, no me puedo quedar allí, si desciendo corro un peligro mortal.

Entonces pienso: Un momento, estoy en un sueño. Si estoy en un sueño, puedo volver a mi cama con sólo quererlo.

Al momento tomo esa decisión, y me veo en mi cama. Y pienso que ésa era la prueba de que tenía razón y estaba en un sueño. Así que decido seguir durmiendo, y en mi sueño me duermo.

En otros sueños de mi vida, me había ocurrido el darme cuenta de que estaba soñando y que decidía seguir durmiendo. Pero no cambiaba de lugar. Pero esta vez ha sido distinto, porque en el sueño decido trasladarme a mi cama. 

Es muy interesante el mundo onírico. Realmente es todo un mundo. Además, podemos hacer cosas que en el vida real jamás haríamos. Esta noche, por ejemplo, he escalado una montaña que jamás en la vida real lo hubiera hecho. El disfrute que guardo en mi memoria de ese paisaje desde la cima, no tiene nada que envidiar al placer que he sentido al ascender a montañas reales. Y, al final, de una y otra ascensión sólo guardo el recuerdo. ¿Es más real el ascenso a la montaña real del collado de la Santísima Trinidad en Guipúzcoa que realicé en los años 80? Sin duda sí. Pero de uno y de otro sólo guardo el recuerdo.