viernes, noviembre 30, 2012

Ya he venido de misa

Hoy, fiesta de San Andrés Apóstol, acabo de venir de la misa en la Basílica de San Andrea della Valle. La iglesia grandiosa, la música sublime. Es la de la foto. Gran concelebración. El cardenal titular, por primera vez desde que tiene ese título, no ha podido venir. La edad comienza a dar los primeros signos.

Durante la misa, miraba el altar mayor, barroco. Era impresionante. El crucifijo, los candelabros. El mármol era de una belleza sconvolgente, como dirían los italianos. En Roma uno aprende a diferenciar entre unos mármoles y otros. Y el de ese altar era uno de los más bonitos que he visto nunca.

Si la misa ha sido tan bonita, los teatinos no han estado a la zaga al acabar. Es una congregación acogedora. No es una orden rica, y, sin embargo, ofrece la mejor hospitalidad a los sacerdotes que concelebran. La cena es sin lujos, pero todos son recibidos con calor de familia.

Durante la cena, tenía a mi derecha a un diácono permanente holandés, encargador de acoger a los peregrinos holandeses que vienen a Roma. Un hombre simpático que, además, tiene su trabajo civil. A mi izquierda tenía a un barnabita que ha resultado ser un archimandrita de rito bizantino árabe. Si la conversación con el diácono era interesante, la de este archimandrita lo era todavía más. Cuántas cosas nos ha explicado a los dos sacerdotes, uno polaco y otro austriaco, que yo tenía frente a mí.

Eso es lo formidable de esta ciudad católica, hasta una cena resulta una experiencia enriquecedora. Si bellos son los mármoles de las basílicas, no son menos interesantes las piedras vivas que confluyen en la Urbe.

Ah, y encima han puesto pastelitos rellenos de crema, que son los que más me gustan. Lo humano y lo divino. Yo, de verdad, lo de Calvino es que no lo entiendo. La verdad está en la Santa Iglesia Católica. Los líos que otros se hayan montado allá o acullá, es cosa de ellos. Mañana igual me voy a celebrar misa en la tumba de San José María Escribá de Balaguer, que era de Barbastro.

jueves, noviembre 29, 2012

El cardenal y el jesuita









Mientras trabajaba esta mañana en mi habitación, escuchaba, por milésima vez, la banda sonora de La Misión. Cuando el director contrató a Morricone, jamás pensó que iba a ocurrir lo que sucedió: el portento absoluto, perfecto e insuperable que es esa música. Especialmente el Ave María Guaraní y el tema del Oboe de Gabriel.

Ciertamente el músico debió cobrar bien el encargo, porque era famoso. Pero cuando lo aceptó nadie, ni el mismo músico, sabía lo que iba a suceder: su obra más grande, la obra de su vida.

De hecho, no hay dinero que pueda pagar una de las bandas sonoras mejores de toda la Historia. Spielberg quiso lo mejor para su Lista de Schindler y le salí una tonadilla interesante de Williams, pero nada más. Tantas superproducciones han querido pagar lo que hiciera falta, por lograr una gran música, y se han tenido que conformar con algo correcto, pero nada más. Y, sin embargo, a La Misión le tocó la lotería.

Sea dicho de paso, en esa pelicula está la escena que considero la mejor escena de la Historia del Cine. Y eso que me gusta mucho el comienzo de Blade Runner, o el principio de Un hombre para la eternidad. Pero nada es comparable a la escena que comienza con la voz en off del legado pontificio llegando a la Misión de San Miguel a través de la selva y que acaba con el cardenal dentro de la iglesia y volviéndose hacia la gente que canta la Salve.
Esa escena no es que sea perfecta, es el prodigio de los prodigios. Se podría dar una clase de cine sólo sobre ella, analizando cada detalle, cada movimiento de cámara, la unión sublime entre imagen y palabra, hasta que comienza la música del coro de indios. Esa música, qué impacto estético en todos los espectadores. Que intepretación la de Mc Anally en su avanzar por el centro del Templo

¡Por supuesto que no le dieron el Oscar a la mejor película! Eso hubiera significado que los de la Academia habían comprendido algo de la grandeza de esa cinta. El último galardón que recibió la película fue justamente ése, que ella estuviera muy por encima de lo que podían asimilar sus jueces.

miércoles, noviembre 28, 2012

Tormenta sobre Roma y el Vaticano



Menudo tormentón ha caído en Roma esta mañana. Para empezar me han despertado los truenos en la cama. Pero después el agua no ha dado tregua.

He entrado en la cocina a coger tres tomates cherry, para hacerme pan con tomate. Y he visto que estaban preparando el pollo del medidía. Siempre pollo. Como se nota que es la carne más barata. En estos tres años, me debo haber comido ya doscientos pollos.

Al volver por la escalera hacia mi habitación, he visto que el viento era tan fuerte, que la ropa puesta a tender parecía que iba a echar a volar en cualquier momento. Nosotros nos lavamos la ropa, la tendemos y la panchamos, si es el caso, que no suele. Y desde mi ventana veía que mientras ese sacerdote desconocido, estaba aprendiendo importantes cosas sobre el adopcionismo o el gnosticismo del siglo IV, sus pantalones estaban literalmente a punto de salir del colegio por el aire, rumbo quién sabe donde.

Yo, siempre buen samaritano, he recogido su ropa y la he metido dentro del colegio, en un pasillo. Lo mío es hacer el bien en silencio.

martes, noviembre 27, 2012

Otra foto del obispo-príncipe de Phat Diem




Cuando vemos fotos o filmaciones de algún personaje histórico, siempre nos vienen a la mente impresiones. Os participo mis impresiones de los últimos papas. Queden sólo como eso, impresiones.

Pío IX: Estuvo en el solio de Pedro 31 años. El papado más largo después del de San Pedro. Es un Papa que me cae fenomenal. En las fotos siempre sale relajado, feliz, hasta con una mirada socarrona. Me encanta esa mirada llena de socarronería de pueblo. Seguro que hacía broma de todo.

León XIII: Era un hombre más serio. Era el típico ancianito que intenta desempeñar con dignidad su función. Le miro y no percibo en él características notables, se entrevé claramente un clérigo que se esfuerza por desempeñar fielmente su cargo.

Pío X: Era un santo, un hombre recogido dentro de sí mismo, una psicología más concentrada. Como conversador me lo imagino algo aburrido. Lo veo como el típico clérigo al que le gusta escuchar, y que va de la capilla al despacho, y del despacho a la capilla.

Benedicto XV: Tengo que hacer esfuerzo porque me caíga bien, porque se le ve en las filmaciones y en las fotos como un hombre altivo, centrado en sí mismo. Lo siento, pero siempre pienso esto cuando lo veo. Y eso desde la primera vez que lo vi. Y cuanto más lo he visto en reportajes, más se ha reforzado esta impresión.

Pío XI: En este Papa no veo ninguna característica especial. Es un ser humano que ha llegado al papado, el típico cura normal, sin nada especial. Se ve firmeza en su carácter, eso se le nota. Se nota que es una psicología prudente y acostumbrada a tomar decisiones. Un buen gobernante en cualquier puesto. No todo el mundo vale para eso.

Pío XII: Lo veo envarado, siempre tenso, siempre exigiéndose. Como si el cargo excelso le obligara a ser hierático cada hora del día. Lo veo teatral en sus poses, claro que ése era el estilo de la época, también en los políticos. Se nota que consideraba que sobre sus hombros pesaba una carga suprema, y que ésa carga la porta como mostrándola. Esa tensión que muestra, pienso, es fruto de que consideraraba que el santo cuanto más hierático, mejor. Como si tuviera que estar sobre la tierra, como si desdijera de que la parte humana se mostrase.

Juan XXIII: Todo lo contrario. Feliz, feliz de la vida. Con una visión optimista del mundo y de la existencia. Progresista y amante de la pompa vaticana, las dos cosas al mismo tiempo. Roncalli hubiera sido tan feliz como párroco de una aldea, que como párroco en un pueblo. Una mente sencilla y sin preocupaciones. Para él, la fe era un gozo que se vivía pacíficamente.

Pablo VI: Siempre doliente. Los sufrimientos de la Iglesia le dolían en carne propia. Un hombre de profunda espiritualidad. Su mirada es muy inteligente. Denota un perfecto control propio. No creo que disfrutara ni un solo día en el Solio de Pedro. Un gran hombre de Dios.

Juan Pablo I: Un hombre sensible, un alma franciscana. Hubiera sido un padre para la Iglesia. Hubiera sido el mejor de los padres para sus hijos en una familia. Como Papa hubiera sido todo amor. Sin duda hubiera realizado grandes reformas.

Juan Pablo II: Espiritualidad recia, carácter de hierro. Ladino para llegar adonde quisiera sin hacer ruido. Maestro en el arte del poco a poco. Pero si daba un golpe en la mesa, podía hacer temblar al más templado. Una vez que dijera NO, nada en el mundo le haría retroceder. Su NO era absoluto y perfecto. Era el hombre perfecto para poner un dique al descontrol de teólogos y clérigos.

Benedicto XVI: Hombre de pensamiento, reflexivo. Le gusta observar. No es un intervencionista. No le gusta ser el centro. Por sí mismo, preferiría estar siempre en un segundo plano. No por timidez, odia los protagonismos estelares. Para él lo importante es el primado. Si como persona pudiera desaparecer, lo haría. Está sentado en el centro, sólo porque debe. Sólo actúa tras haber meditado bien las cosas. Jamás hará algo a tontas y a locas. En él pesan los conceptos, la objetividad, no se deja arrastrar de consdieraciones personales de las que después uno se arrepiente. Él es el pensamiento sobre el Solio de Pedro. El hombre que ha escudriñado las profundidades de la Teología toda la vida, y ahora es maestro del mundo. Curiosamente, es algo coqueto, sí.

lunes, noviembre 26, 2012

El Obispo-Príncipe de Phat Diem en Vietnam



A veces, leyendo las crónicas de los siglos pasados uno se encuentra con cosas increíbles, que poseen toda la fascinación de la historia humana que se combina consigo misma una y otra vez. Lo que he leído ayer, parecía más bien de un siglo medieval, pero ocurrió en el siglo XX: la existencia de un príncipe-obispo en Vietnam.

Resulta que en el siglo XIX había habido un sacerdote vietnamita que había conseguido del rey del reino de Annan, el título de barón. Los sucesores de ese sacerdote fueron dos obispos (Le Huu Tu y Phan Ngoc Chi) que gobernaron la zona de Phat Diem y Pham Ngoc Chi como auténticos obispos-príncipes.

Ellos eran obispos pero, al mismo tiempo, eran señores temporales. Como es lógico, esto no me parece bien. Quiero dejar claro desde ahora que el sacerdocio no debe tomar sobre sí las cargas seculares.

Hecha esta aclaración, continúo. Esos príncipes-obispos recolectaban impuestos y organizaban el ejército de sus territorios.

El que vemos en la foto fue el obispo Le Huu Tu, obispo de Phat Diem.

Cuando se desencadenó la guerra enre Ho Chi Minh y los franceses, los territorios de los obispos se declararon neutrales. Hasta que los nacionalistas enviaron un gran ejército para ocupar las tierras neutrales de los obispos.

Eso hico que Le Huu tu pidiera ayuda a los franceses. Sus territorios fueron ocupados por las fuerzas francesas, para protegerlos. Y los territorios gozaron de una cierta neutralidad. Pero cuando las fuerzas francesas se retiraron, la independencia sólo duró dos años. En 1951, perdieron su potestad por el nuevo poder vietnamita. No hizo falta luchar mucho. Todos entendieron que no podían enfrentarse a un poder tan grande. Finalmente en 1954, muchos católicos tuvieron que huir ante las represalias. El obispo huyó, finalmente, con ellos.

Este tipo de maridajes nunca dan buenos resultados. Pero reconozco que resultan literariamente muy interesantes. Pero es cierto que ese rostro no inspira ninguna espiritualidad. Sé lo que estáis pensando: ¿Le hubiera gustado ser príncipe-obispo de allí?

La respuesta es clara. Si el Papa me lo hubiera pedido, le hubiera dicho que, evidentemente, aceptaba para organizar de inmediato la democracia en ese territorio.

domingo, noviembre 25, 2012

Una niña asistiendo en Roma a una misa. Qué pureza en su mirada limpia.



Os voy a ser francos, hoy, pronto por la mañana, me vino a la mente el versículo del Evangelio de San Juan que dice que los verdaderos adoradores le adorarán al Padre en espíritu y en verdad.

Le he estado dando vueltas al versículo todo el día. No tengo la menor duda de que cuando busco en la liturgia, lo hago buscando a Dios, lo hago con Dios como fin, lo hago para adorar a la Trinidad. Pero ese versículo cayó sobre mi mente esta mañana como un meteorito, como un recuerdo de que sin darme cuenta me puedo desviar. De que buscando la gloria de Dios, puedo poner mi vista en el medio y no en el fin.

Todo el día ese versículo y los siguientes han estado presentes en mi mente. Pidiéndole, en cada hora del día, que me diese a conocer su sabiduría respecto a este asunto.

El asunto, en esencia, está claro: la liturgia es algo querido por Dios, lleva a Dios. Pero después los humanos nos quedamos embelesados ante el cáliz, y nuestras potencias intelectuales se distraen del fin último.

Sea dicho de paso, hoy he escuchado misa en el seminario bizantino griego de Roma, seminario católico. Hora y media rodeado de cantos profundos, de incienso, de popes que atravesaban en procesión el iconostasio y veneraban las cosas sagradas una y otra vez. Yo me he recogido en mi silla en la última fila, he cerrado los ojos buena parte de la ceremonia, dejándome empapar de ese ambiente angélico, de ese trozo de cielo. Y preguntándome y pidiendo a Dios una respuesta acerca de cómo hacer que mi adoración sea más pura, más perfecta, más divina.

sábado, noviembre 24, 2012

Seis nuevos cardenales: viva el galero.



Seis nuevos cardenales. ¿Algún pero? Pues la única cosa que cambiaría es la ceremonia. Esta ceremonia me parece excesivamente simple. Sería magnífico que una comisión de excelentes liturgistas, hiciera un gran ritual, algo cargado de grandiosidad, de misterio, algo más parecido a la coronación de un rey medieval.

Por supuesto que la entrega de la birreta no es un sacramento. Pero sí que se puede hacer una ceremonia que lo transforme en un ritual que confiere sacramentales, gracias para ejercer el oficio, ayudas espirituales.

Yo tengo varias ideas, que no voy a exponer aquí. Aquí al ludibrio de todos. Pero, qué caramba, son Príncipes de la Iglesia. ¿Por qué un rey podía recibir todos esos rituales para el ejercicio de su función, y a un cardenal basta con entregarle la birreta? No, las ceremonias vaticanas deben tener un algo de magnificente, de operístico, si se me permite la expresión. La ceremonia como estética, no sólo como canal de la gracia. La ceremonia como pedagogia de que esos hombres son la corona que rodea el primado de Pedro.

Fijados en el galero que coloco hoy. ¿No me digais que no haría bonito un anillo de cardenales así alrededor del presbiterio de San Pedro del Vaticano? El galero ha sido el símbolo propio de los cardenales durante un milenio.

Yo observo que en la Biblia Dios tiene muy en cuenta los aspectos humanos en la liturgia, que es muy cuidadoso con la estética. Estas cosas que digo, me parece a mí, no son cosas de otro tiempo, no meramente gustos personales. Sí, son gustos personales. Pero, por lo que veo, son gustos personales muy extendidos entre aquellos que aman las ceremonias como expresión de la belleza.

Por supuesto que hay quienes prefieren la máxima sencillez. Pero no nos engañemos, ellos no suelen ir ni a estas ceremonias ni a ninguna. Acoger los consejos de aquellos que, se haga lo que se haga, no van a ir a nada, no creo que sea lo más prudente. Hay que acoger las ideas de aquellos que hablan desde el conocimiento y el amor al ritual. Porque el ritual debe ser un instrumento de santificación. El ceremonial debe expresar la grandiosidad de Dios, aunque sea haciendo visible la sacralidad de una función en la Casa de Dios, como es la función de ser cardenal.

Algunos protestan: es que esto no está en el Evangelio. Les contesto: ¡tampoco las girafas está en el Evangelio! Y, sin embargo, el Creador también puso pavos reales y faisanes para embellecer el mundo.

viernes, noviembre 23, 2012

Afecto por un solo libro



Lo de tener, por fin, un Evangelio que sea mi Evangelio, es decir, un libro físico que llevarme a la capilla, que leer año tras año, que anotar, que besar, es algo que me produce gran alegría.

El Evangelio, algo inmaterial, es como si, finalmente, se materializara en un libro, el algo físico, tangible, Es como si me pudiese decir al verlo: esto es el Evangelio, estas setenta páginas; esto y sólo esto.

Esta reverencia a las mismas páginas que contienen las palabras mismas que salieron de los labios de Nuestro Redentor, se concreta en que cada día llevo una página de este evangelio conmigo. Es decir, en mi bolsillo la porto todo el día. En varios momentos del día meto la mano en el bolsillo y con la mano toco esas santas palabras, como un acto de veneración. Como si dijese: me santifico por el mero hecho de tocarlas con amor. Tocar las palabras del Mesías, palabras portadoras de salvación.

Cada día cambio esa hoja. De forma que en poco más de un mes, todas las hojas me habrán acompañado día a día. Eso las hará parecer más ajadas, pero como ya dije, eso no sólo no es algo a evitar, sino algo que las hará mas entrañables para mí.

Si en Google escribís EVANGELIARIO y después dais a buscar IMÁGENES, veréis cuantos bonitos evangeliarios hay en la Iglesia. Y es que ésta se ha esforzado desde el mismo comienzo de su historia, en mostrar a los hombres que allí se contienen los tesoros más grandes de la sabiduría entregada por Dios a los hombres, la parte más noble de la Palabra de Dios.

jueves, noviembre 22, 2012

Pequeñas devociones de este pobre cura



Hoy he ido a una tienda de fotocopias a hacer algo que tenía en mente desde hacía mucho tiempo. He impreso los cuatro evangelios en tamaño A3. Es decir, en páginas el doble de grandes que una hoja normal.

Esto lo quería hacer desde hacía tiempo, porque quería tener las palabras de Jesús en un libro, cuyas dimensiones me permitieran hacer anotaciones en sus márgenes. Las biblias normales apenas dejan espacio para esto.

A esta razón práctica, se unía una cuestión sentimental: quería tener unos Santos Evangelios que fueran mi libro, un libro físico que me acompañase toda mi vida. Un libro que poder venerar. Un libro en el que se fueran acumulando anotaciones márginales a lo largo de toda mi existencia, hasta la vejez.

Con grandes márgenes, al final todo ha cabido en 70 páginas, 15 euros. No es un gran gasto. Con el tiempo haré unas cubiertas suntuosas que me permitan usar este libro en la liturgia. Por el momento, prefiero usar las hojas sueltas por pura comodidad práctica. Pero con la firme intención de en dos o tres años, encuadernarlas.

Las hojas sueltas me permiten doblarlas y llevarlas al ambón cuando en mi diócesis tenga que predicar este verano o esta Semana Santa. Como en los márgenes irán las anotaciones acerca de términos en griego, o de otras disquisiciones escriturísticas, las hojas sueltas me resultan útiles.

Con los años podré contemplar estos evangelios con la alegría de ver que mi vida va discurriendo por esos márgenes. No será un libro frío. Sino un libro personal. Cuyas hojas me habrán acompañado de iglesia en iglesia. Cuyas hojas abré venerado, besado, anotado y llevado en el bolsillo de mis pantalones una y otra vez. No me importará que se doblen, que parezcan ajadas. Porque este Evangelio quiero que parezca antiguo y usado.

Qué cosa tan sagrada es el Evangelio. Cómo me gusta cuando es llevado en procesión hacia el presbiterio y es dejado sobre el altar, allí donde sólo se coloca el Cuerpo de Cristo.

miércoles, noviembre 21, 2012

Recien vuelto de Brasil



Y pensar que hoy estoy aquí, y que mañana estaré en la Plaza de San Pedro del Vaticano, le dije a uno mientras todavía me hallaba en esa tierra tropical. Un papel en la mano, un billete, y uno es teletransportado a otro mundo, a ocupaciones enteramente diversas. La misma persona, yo, en dos mundos, en dos peceras. Hasta la comida es enteramente diversa.

Esa sensación todavía se refuerza más, si viajas por la noche. Te sientas en un sillón, te duermes y cuando te despiertas estás en otro continente. Cuantas vidas caben en una vida. El poder de un trozo de papel en la mano. Un papel en el que se marca un número y una letra. Una fila y un asiento.

Qué cambio. Eso sí, yo me siento llamado, hoy por hoy, a la escritura. Es como si no quisiera distraerme. Como si mi labor en este mundo, labor encomendada por un Ser Infinito, fuera producir arquitecturas intelectuales, espirituales o literarias. Soy feliz cuando predico. Pero mi llamada hacia la escritura, es como la llamada al África a un misionero.

Sea dicho de paso. En el vuelo de ida, vi A Roma con amor de Woody Allen. La película es bastante mala (todos sabemos que Woody hace mucho que no es Woody), pero la vi únicamente por reconocer a mi querida Urbe en la pantalla. Como el que quiere ver a un conocido en el cine. Resulta impresionante ver en la película a las calles de Roma limpias y con una capa de pintura. Aquello rozaba la ciencia-ficción. La película quería mostrar de un modo realista a Roma. Pero se dieron cuenta de que unas calles tan sucias no resultaban creíbles.

martes, noviembre 20, 2012

He estado cuatro días en Brasil, tierra de gentes buenas y alegres


He estado cuatro días en Brasil, predicando en Cachoeira Paolista. Aunque éramos dos los predicadores principales, varios sacerdotes más también dieron sermones o dirigieron oraciones. No es de extrañar tanta participación de clero, pues en el auditorio había 40.000 personas venidas de todo el país y algunos del extranjero.

Siempre que voy a Brasil me encuentro con un pueblo lleno de optimismo y alegría. Es un pueblo que sonríe y siempre mira al presente con bondad. No citaré los nombres, pero he estado en un par de países, en que sus habitantes parecían estar bajo una nube de tristeza. Y es algo que no sólo he notado yo.
Yo, en concreto, prediqué el último día sobre las profecías de Isaías. El libro de este profeta siempre me ha parecido de los más interesantes de la Biblia. Un libro que me parece algo así como el Quinto Evangelio, porque está recorrido por muchas visiones de lo que sería el tiempo mesiánico.

Bien, ya he llegado a Roma. Donde me he encontrado, feliz encuentro, con un sacerdote de mi diócesis, por pura casualidad. Esta mañana le he enseñado el colegio donde vivo y una basílica cercana, una de las más antiguas basílicas de la Urbe.

Esta noche tenemos pizza y me vienen a visitar dos buenos amigos. Amigos y pizza, sí, la vida es generosa.

lunes, noviembre 19, 2012

Blog Catholicus


¿Por qué no he dedicado ningún comentario a Obama? Porque tengo la convicción de que los hechos y el escenario que rodean a Estados Unidos como a Europa, son de tal envergadura, que poca diferencia va a suponer uno u otro presidente. Allí o en este continente. Estamos en una situación de mantenimiento, que apenas sí da margen de maniobra a nuestros gobernantes.
No suelo aconsejar muchos blogs y sitios aquí, porque no suelo leer ninguno. No porque los desprecie, sino porque no tengo tiempo. Pero un sitio que siempre he leído con sumo gusto es el Blog Catholicus:


No os perdáis la sección La misa en el arte, es maravillosa. La visto y vuelto a ver muchas veces.

 

domingo, noviembre 18, 2012

Los lejanos de ayer son cercanos hoy


Mañana voy a cenar con Romina y Esteban. Es curioso, cuando conocí a estas dos personas en Paraguay, jamás pensé que nuestro contacto iba a ser frecuente, ni que éste iba a ser en Roma.

La vida nos une a las personas más impensadas, a las más lejanas. Es como si el Destino tuviese escrito que personas lejanas, serán cercanas. Y que cuando el Destino, libro escrito por la Voluntad Divina, decide algo, eso ocurre, no importa lo difícil que eso parezca.

Insisto, cuando Dios ha decidido algo, ocurre. Su posibilidad, verosimilitud, probabilidad, resulta indiferente. La Voluntad de Dios es absoluta. Lo que quiere sucede. Cuando oramos, lo único que importa es que lo quiera Dios. El resto es totalmente indiferente.

Me pregunto qué conexiones misteriosas para mi vida, estarán escritas en ese Gran Libro que sólo se me dará a leer en el más allá. El libro de las decisiones de Dios. ¿Qué sucederá? ¿Qué conexiones están escritas? ¿Qué sucesión de causas y efectos empezarán en breve sin yo saberlo?

Una cosa esta clara, Dios puede sorprendernos en cualquier momento. Es el único capaz de sacar un centenar de conejos de una chistera, cuando menos lo pensábamos. Cuando la esperanza empezaba a decaer.

En mi caso, la esperanza no decae. Porque si maravillosa ha sido la primera mitad de mi vida, estoy convencido de que la segunda mitad va a ser mucho mejor. No por mí, sino porque conozco la capacidad (infinita) de Dios para poder sorprenderme. Y sé que no me va a defraudar.

sábado, noviembre 17, 2012

Esa magnífica juventud que mañana nos perseguirá


Bueno, dada la situación yo ya me pongo el casco y me dedico a esperar en mi trinchera al Nuevo Chavez que venga a una España sedienta de bolivarianismo. Hay en medio un par de capítulos, pero el final de la novela es ése.

Esto lo vengo diciendo, como ya le dije a Gadafi que hiciera las maletas, cuando todavía estaba él la mar de tranquilo. Pero le dije que iba a llover, y me dijo que eran nubes lejanas y tal. Sí, son lejanas, le dije, pero muy negras, y mira la dirección del viento. El viento le dije.

Vientos de Guerra, se titulaba una serie de los viernes por la noche, cuando tenía yo quince años. Vientos de tumulto es la serie que van a poner en directo en pocos años. La serie la van a poner en el telediario. Y yo mientras preocupado en si los cardenales deben llevar o no galero. Ya tengo delito ya. Pero me refugio en el galero cardenalicio, porque cada uno se mete donde quiere hasta que esto escampe.

viernes, noviembre 16, 2012

Pío Moa y la juventud enferma


Pío Moa escribía hace pocos días que la juventud de España es una juventud enferma en una sociedad enferma. Yo le diría a ese autor no sólo que estoy de acuerdo, sino que si además se diera una vuelta en una gran ciudad vestido de sacerdote por lugares donde haya jóvenes, comprenderá hasta qué punto las cosas están mal, pero muy mal.

La misma gente que se enfada de cómo trataban a los judíos en Viena a principios del siglo XX, es la que trata a los sacerdotes como se trataba a aquellos judíos. Lo peor es el odio que destilan esas amenazas e insultos. Esos jóvenes de ahora en veinte años serán la mayoría de la población. No tengo ninguna esperanza de esa ley tan genérica que llamamos Constitución, nos proteja algo. Se hará lo que demande el Pueblo.

Pero el Pueblo no es del todo malo. Lo que pasa es que es como los cuervos, le encanta eso de reunirse en una plaza para ver un guillotinamiento. Qué más le gusta al Pueblo, pues Gran Hermano. En cuanto a gastronomía, al Pueblo dale pizza, hamburguesas y cualquier cosa de una franquicia conocida. Sí, el Pueblo tiene en sí una cierta tendencia al linchamiento, al fascismo, al aborregamiento colectivo.

Ojo, que no digo que el Pueblo sea malo. Pero es que a lo largo de, por ejemplo, el siglo XX ha tenido unas cuantas actuaciones estelares, que son como para fiarse de él. Eso sí, yo soy un demócrata. No hay más opciones que o El Pueblo o Robespierre. Al menos, el Pueblo va cambiando de opinión a cada rato. Mientras que Robespierre era el mismo todo el tiempo.

jueves, noviembre 15, 2012

De cómo una visita a un cementerio, acabó en el Opus Dei

La gaviota me ha ofrecido una excelente excusa para introducir mi post de hoy titulado: una visita al cementerio.

Y es que el pasado sábado, después de visitar la Basílica de San Lorenzo Extramuros, nos introdujimos en el Cementerio de Verano, así se llama este extensísimo cementerio. Los italianos tan teatrales en vida, lo siguen siendo después de muertos: estatuas y estatuas. Muchas, debo reconocerlo, de una finura y elegancia admirable.

También visitamos el gran mausoleo que tiene el Vaticano aquí. Porque el Estado Pontificio tiene aquí las tumbas donde entierra a sus empleados, monseñores y canónigos. Y debo reconocer que es sencillo, pero muy digno.

Después, a la vuelta a mi colegio, pasamos justo delante de la Curia del Opus Dei. Pues aquí está enterrado San José María Escrivá. ¿Paramos?, me preguntó. Pues vale, le dije.

Entramos los dos curas. Besé devotamente el enrejado que cubre el arca funeraria bajo el altar principal de esa preciosa capilla. Una iglesia pequeña, una capilla más bien, pero hecha con un gusto admirable. Todo en ella es perfecto. Los del Opus Dei hacen bien las cosas, eso se lo reconocen hasta los estalinistas.

Yo no participo de los prejuicios de tantos envenenados por la tele, las novelas y por amigos rebotados de la Obra. Sin yo ser del Opus Dei siempre les he defendido. Porque se ha volcado mucha porquería sobre su buen nombre. Pero es lógico, ellos hacen apostolado. Es imposible hacer mucho apostolado y bien, sin que el Sembrador de la Mala Semilla no intervenga.

miércoles, noviembre 14, 2012

Más sobre la gaviota. Éste cada día es un blog más perverso.


La gaviota (en italiano gaviano) sigue viva. La agonía de esta gaviota se va pareciendo al final de Franco. Sor Giulia, la monja jefa de la cocina  ha dicho, en plan de broma: mañana, pollo.

Era broma, aunque algún residente ha dicho que exigirá ver a la gaviota en la bolsa de basura. Le he dicho que la monja es capaz de insistirnos diciendo: no, no, es cerdo, es cerdo.
Bromas aparte, nunca me había sido dado contemplar las últimas horas de un ave del cielo, de un ser de los aires. Ahora se extingue. Todo el tiempo me recordaba que algún día acabaré como esa gaviota. El tiempo de la gaviota se le escurría entre las garras. Mi tiempo algún día se me escurrirá y, tal vez, en algún momento, me acuerde de esta gaviota, que ahora da como bocanadas echando la cabeza hacia atrás.

Son bocanadas leves, muy espaciadas, serenas. El ave no está sufriendo, se está apagando. Cada vez su ojo está más cerrado. Su tiempo está para acabar. En el Cielo sabré la historia de esta gaviota, cuando era un polluelo. Sus pequeñas alegrías, sus aventuras. Honestamente, no creo que pasaran muchas cosas por su cabeza: comer, descansar, admiración ante una puesta de sol, quizá, sorpresa ante los truenos de una tormenta. También ella salió de las manos de Dios y no muere sin que un Ser Infinito lo determine. Y ese Ser ha determinado que muera delante de mi ventana.

martes, noviembre 13, 2012

Si llega a entrar un dinosaurio tenemos para un año de posts

Pero le dice cosas tiernas y quiere incluso acariciarla. Le advierto que una herida de sus garras le llevaría de camino al centro de primeros auxilios a recibir la antitetánica. Pero él, que parece que no ha visto muchas gaviotas tierra adentro en Polonia, sigue con la idea de achucharle como a un cachorrito de perro.

Yo le dejo, preparándome para un típico te lo dije. Pero, al final, él mismo se convence de lo descabellado de sus ideas tipo Shreck en que los asnos van charlando por ahí, y la abandona, no sin antes decir que como está delante de mi ventana, la deja en las manos de mi responsabilidad. Pues claro. Claro que sí. Anda, vuelve al Derecho Canónico que es lo tuyo, y deja que la Naturaleza siga su curso.

lunes, noviembre 12, 2012

Mas rollito con la gaviota


Cuando ayer descubrí la presencia de la gaviota, al mediodía, todavía mantenía levantada la cabeza. Pero cuatro horas después, apoyaba su pico en el suelo. Incluso las alas estában relajadas sobre el pavimento, no plegadas en su posición normal.

Por la noche, se acercó el cura polaco (joven) que vive en la habitación de al lado y, claro, hombre de buen corazón, le da pena la gaviota y que quiere cubrirla y todo eso. Le explico que las gaviotas están totalmente impermeabilizadas. Por eso, cuando llueve, no buscan refugio bajo techo en la ciudad.

Pero él, erre que erre, debe creerse que las gaviotas con como los gatos. El caso es que, como llueve, se le ocurre cubrir a la gaviota con una moqueta enrrollada y abandonada en esa terraza. Le digo que la deje en paz, que deje a la gaviota que muera en paz. De momento lo que ha logrado es asustarla. La pobre intenta ponerse en pie, casi lo consigue. ¿Pero qué pensaba? ¿Que iba a poder arrroparla hasta el cuello y desearle buenas noches como a las gaviotas de Disney? Yo contemplo la escena de este inexperto San Francisco de las Gaviotas desde el interior de mi habitación con la ventana abierta.

El cura polaco comienza a comprender que nova a ser tan sencillo que la gaviota se deja cubrir por una moqueta vieja. Además, viendo que otras gaviotas vecinas no se guarecen para nada de la lluvia, pudiendo hacerlo, se convence de que la gaviota está impermeabilizada, y abandona la loca ocurrencia de la moqueta.

domingo, noviembre 11, 2012

La gaviota que he encontrado hoy delante de mi ventana


En la terraza que tengo delante de la ventana de mi habitación, he descubierto este mediodía una gaviota que no ha huído cuando he abierto la ventana. Al no huir, me he fijado en ella.

Sus ojos muy redondos, amarillos, con pequeñas pupilas, no estaban totalmente abiertos. Tenía ojos de anciano. Tampoco se hallaba empollando huevos. Sino que estaba echada sobre el suelo, no apoyada de un modo normal. Una gaviota no es pequeña, es tan grande como un gato.

Por último, observé que respiraba de un modo hondo y espaciado. Era evidente que esta ave ya no tenía fuerzas para salir volando. Sin duda, me percibía a mí como una amenaza, como una amenaza mortal. Pero carecía de fuerzas para un último vuelo.

Me dio bastante pena. Una gaviota es un ave muy bella. Llena de vitalidad y fuerza. Pero la que surcó los cielos, ya no puede ni dar unos pocos pasos para huir de mí.
Lamento que esta gaviota nos haya despistado de las graves cuestiones litúrgicas, teológicas y romanas que suelen ser el pan nuestro de este blog.

sábado, noviembre 10, 2012

Dejad los casinos de Las Vegas, veníos a rezar a Roma


Hoy sábado he ido con un amigo a visitar la Basílica de San Lorenzo Extramuros. Qué basílica. Qué ambiente tan sagrado. Que simplicidad en una nave central rodeada de dos naves laterales. Y qué complejidad en su presbiterio, que era una antigua iglesia que fue anexada a la Basílica de San Lorenzo.

Complejidad porque los niveles de altura eran distintos, porque tiene una cripta, pasajes laterales descendentes hacia lo que fue el atrio de la iglesia anexada, y escaleras ascendentes hacia el presbiterio. Su claustro es una delicia para pasear meditando o sentarse a leer un libro espiritual.

En el ábside queda la antiquísima sede. Lo cual nos hace imaginar muy bien, cómo eran las antiguas cátedras de los obispos del Imperio Romano. La cátedra es la que aparece en la foto. Junto con el banco para presbíteros que lo flanquea.

No sé de qué época es la sede. El templo es del 580. La sede me imagino que es del siglo XIII, que es cuando se prolongó hacia el oeste la antigua basílica.

Una curiosidad, esta basílica fue la sede de Patriarca Latino de Jerusalén, del siglo XIV al XIX. En ese siglo, fue restaurada la sede de Jerusalén, como diócesis de la Iglesia Católica.

¡Y pensar que hay necios que se van de vacaciones a Amsterdam, pudiéndose venir a rezar y peregrinar a las basílicas romanas!

viernes, noviembre 09, 2012

Desahucios, crisis: el león que se está larvando

Iba a escribir un post sobre los desahucios. No sabía si hacerlo hoy o en los próximos días. Pero el suicidio de Amaia se me ha adelantado.

En todo este asunto hay que salvaguardar varios principios, pero los esenciales son estos:

1.   No se puede anular por decreto el mercado de la vivienda. Las consecuencias para el futuro, serían peor.

2.   No se puede dejar a la gente tirada en la calle. El ser humano no es una mercancía más en la economía.

¿Cómo compaginar ambas cosas? Ya lo dije en este blog hace mucho, el Estado no puede permitir que un ser humano se quede, literalmente en la calle: debe proveer de un mínimo espacio para que esa persona viva.

Me ahorro el explicar en detalle ese plan, tal como yo lo haría. Porque un plan hecho en serio, a nivel nacional, tiene su complicación. Pero la palabra clave es New Deal. O dicho de otro modo: New Deal, Roosewelt, Keynes; bueno, un neokeynesianismo.

Pero no se ve un Roosewelt que entusiasme a la nación, ni de lejos. El New Deal se lo va a fagocitar algún movimiento populista, y los políticos nunca han tenido idea de economía. Se supone que tienen técnicos, y los tienen, pero, al final, las decisiones las toma el que está arriba. Sólo así se entienden tantas cosas que han pasado.

Bueno, dada la situación yo ya me pongo el casco y me dedico a esperar en mi trinchera al Nuevo Chavez que venga a una España sedienta de bolivarianismo. Hay en medio un par de capítulos, pero el final de la novela es ése.

Dado que no tenemos un Roosewelt por aquí, yo ya veo lo mejor una moratoria nacional en los desahucios.

jueves, noviembre 08, 2012

El ser humano, qué mediocridad. Este conejo es un ejemplo.


Hace algún tiempo descubrí un pequeño detalle psicológico cuando hay varios comensales en una misma mesa. Un detalle que se me había pasado completamente desapercibido. Cualquiera puede comprobar lo que voy a decir. Para este ejercicio, no importa si hay cuatro o seis personas comiendo juntos, como es el caso de las mesas del comedor donde vivo. Si haceís el ejercicio de fijaros en uno solo de los comensales, verás que incluso si él trata de hablar con todos y de escuchar a todos, a alguna o algunas personas no las mira casi en ningún momento de la comida.

Fijándome con detalle y analizando la psicología de los comensales, durante días, llego a la conclusión de que inconscientemente uno no mira a la persona de la que tiene peor opinión, la que le cae peor. Sin querer, los ojos se vuelven hacia aquél al que consideras mejor. No importa lo amable o lo diplomático que quieras ser. Tampoco importa que todos los comensales hablen un tiempo similar. Insconscientemente esa tendencia se manifestará, y constituye un factor casi mensurable. 

En algún caso, las diferencias de medida en el tiempo eran impresionantes. Yo las observaba en silencio, por supuesto sin decir nada. En un caso reciente, me apercibía que la persona que él tenía enfrente era completamente invisible. Yo observaba con una objetividad casi médica esta relación invisible de tiempos.

No nos damos cuenta, pero lo que pensamos lo manifestamos continuamente sin querer. Podemos intentar ser diplomáticos, pero mil detalles nos delatan.

En este planeta, millares de detalles nos muestran la existencia de Dios y cómo es Él. Al mismo tiempo, muchos detalles muestran cómo son los humanos. Sus bajas miras, su miseria, su poca valía, su egoismo, su capacidad para considerarse centro de todo. Ah, el ser humano de calidad espiritual media, cuántos detalles le delatan.

miércoles, noviembre 07, 2012

Una familia como cualquier otra
















El análisis de la iluminación del post de ayer, está lleno de pequeños detalles que los historiadores no pasan por alto. Nos muestra como era la cama de una casa rica. Que, a veces, se ponía un cobertor de lana encima. Que había quienes dormían con la cabeza cubierta.  Si os fijaís en el gorro del marido, uno comprende de dónde proceden los actuales solideos. En épocas pasadas, no les gustaba ir con la cabeza descubierta. Mi abuelo nunca se sacaba la boina.
En esta casa medieval observamos que una vela está fija en la pared. Aunque en la pintura no se apaga cuando se marchan a la cama, es posible que sí que se apagase. O tal vez fuera la única que quedaba encendida toda la noche, para tener fuego al día siguiente. Santa Teresa en su regla dispone que en cada convento quede una vela encendida siempre, por si en mitad de la noche fuere necesidad de luz por alguna emergencia.
Observamos también en esta instantánea medieval, que había agua para beber en la habitación. También otra vela para moverse por la casa en mitad de la noche, si esto fuere menester. Y por último un recipiente inespecífico. Quizá para hacer aguas menores. Pero está encima de la mesa. Lo cual es raro si se usase para ello.
También hay una chimenea en la habitación. Esto sólo la gente muy rica podía permitírselo. En las casas normales sólo había una chimenea.
Observemos el calzado. Al principio pensé que se trataba de calzado normal. Pero la forma me inclina a pensar que se trata de verdderas zapatillas de casa. Además de que los pies necesitan descansar aireándose con otro calzado más amplio, las calles medievales eran de tierra, que se volvía barro al llover. El que tuvieran zapatillas para andar por casa, no era ningún lujo especial.
Ah, ha ganado Obama, ese abortista. Pero ese asunto me interesa mucho menos que este dibujo.

martes, noviembre 06, 2012

Si os preguntabais cómo era el proceso, aquí está explicado de un modo científico


La foto que hoy pongo tiene su miga. Miradla ampliada y veréis que no requiere explicaciones acerca de qué se trata.
Interesantísimo este esfuerzo de plasmar en imágenes conceptos teológicos. Interesantísima, hasta para un ateo, esta visión del cristianismo de que el ser humano no es un mero animal. Esta insistencia en que los hijos de Adán son algo radicalmente diverso del resto de criaturas que reptan, saltan, brincan y aletean por este mundo.

Perdonad que hoy no ponga la foto de ningún gato. Pero de vez en cuando hay que descansar.

lunes, noviembre 05, 2012

Este soy yo en la cena de ayer.


En realidad, es mi alma. Mi alma es así, lo que pasa es que vosotros no la véis. La foto es porque ayer en el colegio donde vivo, tuvimos un gran pontifical seguido de una gran cena. Vino un cardenal a celebrar la misa. Asistió la archiconfraternidad (que son los laicos dueños de la basílica), la comunidad de rosminianos (que son los que llevan el cuidado pastoral del templo) y nosotros, los cuarenta clérigos que vivimos en el palazzo anexo. Allí no faltaba nadie. No conté cuantos estábamos en el salón de casa, pero más de cien sí. La de ayer era la gran cena del año. No faltaban ni los gatos de Schrodinger.

Hoy, durante el almuerzo, hemos acabado las sobras del banquete de la noche anterior. Sea dicho de paso, un compañero liturgista ha dicho una frase, que me parece impresionante y formidable. La ha dicho durante el primer plato, sin hacerse consciente de la grandeza de su pensamiento. Ha dicho: la mejor rúbrica es la vida misma.

Por supuesto que la frase es en sí misma criticable, pues admite interpretaciones erróneas. Pero el pensamiento, rectamente entendido, es de una insuperable sabiduría.

Escribo esto en el descanso que tengo tras la comida. En pocos minutos me iré a celebrar misa privada, a sumergirme en el Misterio. Se necesitaría, como dijo un santo, una eternidad para prepararse a la misa, otra para celebrarla y otra para dar gracias.

domingo, noviembre 04, 2012

Os aseguro que el de la foto no soy yo.























Aun bajo los salutíferos efectos de mi arrepentimiento de ayer, tras el desayuno me dije: ¿qué hago hoy?

Y tuve una buena idea. Voy a ofrecerle a Dios una peregrinación a la Basílica de San Pablo Extramuros. Mi pequeño Camino de Santiago me llevaría toda la mañana. Una hora de caminata a paso ligero para hacer los 5.7 kms de distancia, y otra hora para volver. Otra hora de oración en la basílica.

La caminata ha sido casi todo el rato bajo una lluvia fina. Mi sotana es de las que se echan a la lavadora, por eso no había problema.

Doy gracias a Dios por estar en una ciudad, que me permite poderme arrodillar delante del sarcófago donde está el cuerpo de San Pablo. Los auténticos restos mortales de San Pablo descansan bajo el ciborio del altar mayor. Parte del sarcófago es incluso visible.

Allí he rezado devotamente. La basílica me embarga por su belleza clásica, por su majestad tan romana, por su serena nobleza.

A la vuelta os aseguro que he bajado la marcha de forma involuntaria. Era como si ya no tuviera fuerzas para andar tan rápido. Once kilómetros en dos horas ha sido un poco pesado. De hecho, he perdido un kilo de peso.

Me he pesado al salir de mi habitación y al llegar. Contrariado he visto que sólo he volatilizado en energía un kilo. Casi me he enfadado. Estaba seguro de que la pérdida debia ser mayor. Nunca entenderé como el organismo humano ha sido diseñado para un ahorro tan excesivamente notable de energía. Éste es uno de esos errores, que me hacen pensar que en el diseño inteligente existe una cierta porción de azar.

sábado, noviembre 03, 2012

No quiero defraudar a Dios



Hoy me voy a confesar ante vosotros. Reconozco que hay días, como hoy, en que he idolatrado el libro que estoy haciendo. ¿Cómo noto que he caído en esa falta? Cuando uno retrasa sus oraciones, para hacerlas más adelante. Cuando uno prefiere seguir trabajando en el asunto que se tiene entre manos, en vez de hacer una interrupción por Dios. El Señor de la viña es más importante que la viña. Pero, a veces, en mi caso hoy, nos olvidamos. Ya lo haré más adelante, me he dicho. Gran error. Los momentos del Altísimo tienen prioridad sobre todo.

El trabajo de Dios y Dios mismo. Hablar sobre Dios, hablar con Dios. El reconocimiento del señorío de Dios, se prueba en la interrupción del Tiempo ante los tiempos de Dios.

Menos mal que antes de la cena me he marchado a escuchar las vísperas en rito grecocatólico en el seminario griego que hay cerca de casa a seis minutos de distancia. Allí he cerrado los ojos y me sumergido durante una hora en esos cantos profundos, graves. Mientras el pope incensaba, avanzaba dentro del iconostasio, bendecía. Allí, en ese lugar sagrado, casi sin gente, yo estaba en la última fila, me he encontrado de nuevo ante el Misterio. El Misterio de Dios se manifestaba en la liturgia solemne de ese templo. He salido renovado, santificado, lleno de presencia de Dios. Dispuesto a no idolatrar nunca más mi trabajo. Dios es Dios, y nada más es Dios.