jueves, octubre 17, 2013

Buscando lo que no he logrado alcanzar


Una de las cosas que me hubiera hecho ilusión tener desde hace años, es una biblia que fuera voluminosa, de grandes páginas, magnífica, y que pudiera tenerla abierta en el salón de mi casa. Un libro cuyos márgenes fueran tan espaciosos, que me permitieran hacer anotaciones año tras año. Una biblia que fuera la biblia de mi vida. Y que toda una vida se pudiera recorrer en esas anotaciones marginales.

El problema, el primer problema, es que esa biblia no la encontré cuando era un sacerdote joven. Después encontré alguna biblia, no muy grande, pero más grande que las normales. Pero la traducción no era la que me satisfacía. Yo buscaba traducciones lo más literales posibles.
Finalmente, he renunciado a tener esa biblia. 

Primero porque uso una biblia interlineal. Segundo, porque me he dado cuenta de que no hay márgenes que aguanten tantas anotaciones.

Aun así, estoy ya inmerso en la fabricación de un libro que recogerá los versículos que medito. Será una extensa colección de versículos sueltos. No puedo aspirar a más. Con páginas grandes, tamaño A3, y letras iniciales y esas cosas que me gustan. Tardaré años en ver el libro formado. Pero ya, desde ahora, las páginas acabadas estarán presentes en el salón de mi casa.

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