viernes, octubre 11, 2013

Un sagrario así me gustaría en el convento donde celebro misa


Nunca sabremos qué llevó al luterano Bach a escribir la música de una misa católica entera.

La única explicación que atinan los estudiosos a decir es que deseaba entrar en la corte de Dresde que era católica. Pero si hubiera querido ganar dinero, hubiera escrito ópera. Lo cual no hubiera ido contra sus convicciones luteranas, le hubiera dado renombre y era el género que más dinero producía entonces. ¿Por qué entonces una misa?

Dios movió a Bach al final de su carrera, cuando se hallaba en la cúspide de su maestría, a escribir una misa. Y así nos dió el mejor arranque de un Gloria a Dios en el Cielo que jamás se haya escrito y que, quizá, jamás se escribirá. El mejor de toda la Historia de la Humanidad.


Una cosa interesante es que nadie le encargó esa misa, nadie pagó por ella, y no la escribió para que se interpretase en una misa: dura dos horas. Algunos estudiosos la consideran una especie de summa. Una magna obra donde se compendiase todo su arte, una enciclopedia de toda su obra vocal en el momento de su vida en que su técnica personal de composición se había perfeccionado al máximo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada