lunes, noviembre 11, 2013

¿Debe vivir la mujer sumisa a su marido?


Una cosa que se plantea a menudo es cómo interpretar la frase de San Pablo de que las mujeres vivan sometidas a sus maridos. O la otra frase también de San Pablo de que el marido es la cabeza de la mujer.

Mi humilde opinión es que la mujer tiene exactamente la misma dignidad que el varón. Ella es un alma en un cuerpo, y él es un alma en otro tipo de cuerpo. No tengo ninguna razón para pensar que un tipo de alma sea mejor que la otra. Tampoco el cuerpo de uno es claramente mejor que el de la otra. En unas cosas sí, en otras no.

Lo que sucede es que en tiempos de San Pablo en todas las culturas el hombre era cabeza de la mujer. En esa época eso era una realidad universal. Entonces, San Pablo dice que se sometan para no crear problemas. Del mismo modo que dice a los esclavos que vivan sometidos a sus amos.

San Pablo estaría en contra de la esclavitud, pero reconocía que una rebelión no hubiera servido para nada, más que para morir en el intento. De manera, que aconseja obedecer y vivir en paz. También los obispos rusos católicos podrían haber dicho a sus fieles que obedecieran a los jerarcas soviéticos en 1960. Rebelarse no hubiera servido de nada. Era mejor someterse a las estructuras y vivir en paz.

La rebelión debe realizarse cuando hay opciones de éxito. Si no, no sirve para nada. Por ejemplo, ahora en España no tiene ningún sentido hacer una campaña para abolir la ley del divorcio. Antes que eso habría que abolir docenas de leyes. Una campaña contra la ley del divorcio sería no sólo perder el tiempo, sino que provocaría una reacción contraria.

Creo que así hay que interpretar las palabras de San Pablo. En ese momento, en esa situación, era mejor dejar esa batalla y vivir en paz. La situación de la mujer era de discriminación entonces, pero había que cambiar muchas cosas antes de plantear la batalla por la igualdad de la mujer o la abolición de la esclavitud.

¿Hoy día el hombre es cabeza de la mujer? En mi opinión, no. El hombre y la mujer tienen igual dignidad y todo en el matrimonio debe hacerse de común acuerdo. Nadie tiene obligación de obedecer al otro.


El versículo se entiende mejor con este ejemplo. Si viene a mi un esposo al que su terca mujer le lleva por el camino de la amargura, al final le puedo aconsejar: Mira, si no quieres vivir en continuo estado de guerra, haz caso a tu esposa en todo lo que no sea inaceptable, y vivid en paz y amor

Post Data: En mis viajes por Latinoamérica, he comprobado que las mujeres menos sumisas de todo el continente, son las colombianas. Yo que soy un hombre amante de la paz y la tranquilidad, jamás me hubiera casado con una colombiana.

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