viernes, noviembre 08, 2013

En la foto salgo bendiciendo agua tras la misa.

Viernes. La tesis avanza otras quince páginas. Firmo un contrato para la publicación de un libro en el extranjero. Acepto la oferta de Telepizza de tres pizzas medianas por 7 euros cada una. Hago mi oración de la mañana en la catedral. Me llevo prestado el bendicional. Paseo un rato con el obispo delante del obispado, charlando de esto y de lo otro. Larga llamada de mi primo. Me encuentro con una invidente y su marido, ella ha leído diez de mis libros: es una forteóloga. Me como (casi) una de las tres pizzas medianas. Por la tarde hago la bendición del agua en el convento. Celebro misa en latín. Medito la Carta a los Hebreos. Leo algunos artículos sobre el propiciatorio del Arca de la Alianza. No me saco una tremenda bola de queso del estómago. Propósito: nunca más de media pizza. Llega la noche, escribo un post. Son las 23:34, me queda hora y media en el mundo de los despiertos. 

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