domingo, diciembre 15, 2013

Tiempo de mártires


Hoy he estado mirando cómo se dicen algunos nombres ingleses en latín. Aquí os ofrezco algunos. Pongo primero el nombre inglés, y después ese nombre en latín.

El nombre inglés Adam, en latín Adamus

Emily, Aemilia
Oscar, Ansgarus
Hannah, Anna
Hardwin, Arduinus
Arthur, Arthurus,
Baldwin, Baldovinus

Cambiando de tema. Al ritmo que voy, mi tesis doctoral la acabaré antes de una semana.

Ahora que estamos en una época de mártires, una época en la que centenares de cristianos son asesinados por su fe, os pongo este precioso cuadro de unos mártires siendo sepultados en las catacumbas. Se ve al obispo de Roma, acompañado por dos obispos más y un monje.

La pintura (Jean Eugene Lenepveu) es preciosa, aunque en esa época ni los Papas ni los obispos llevaban exactamente la tiara ni las mitras del cuadro. Tampoco el Papa llevaría una tunicela bajo la casulla. Probablemente las primeras casullas sí que pudieron aparecer en el siglo IV. Aunque no se sabe cuando apareció ese ornamento, pero posible lo es en ese siglo. Lo que seguro que no sucedía es que bajaran a las catacumbas con una cruz procesional.

Incluso la imagen de un acólito arrodillado sosteniendo un libro, no es adecuada en una época en la que la liturgia estaba todavía en una fase de gran simplicidad. Ese gesto sólo pudo aparecer cuando las ceremonias fueron ganando complejidad. El pintor incluso le coloca un palio al Papa, ¿posible? Parece un poco temprano colocarlo en esta época, pero quién sabe.


Lo cierto es que habría mucha más gente arremolinada alrededor del nicho. Familiares, amigos y creyentes llenarían completamente el espacio. Y la oscuridad, aun rota por una docena de candiles, no de velas, sería mucho más intensa. En las catacumbas, la luminosidad sería mínima, la que dan unas cuantas llamitas. Los incensarios sí que existíane en el culto pagano. Pero en esta época, de ningún modo se usarían en un entierro, ni para incensar personas. Los cristianos de la época imperial estarían muy sensibilizados ante el tema de incensar a un ser humano, aunque fuera un ministro sagrado. 

Las dalmáticas de los diáconos, probablemente son posteriores. Aunque en el Museo Metropolitano de Nueva York creo recordar que vi una del entorno del siglo VI. Aun así, el cuadro me parece simplemente precioso.

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