domingo, enero 05, 2014

ETA y el periodista que tenía una pregunta que hacer

Reconozco que la escena del periodista dirigiéndose a los ex-presos de ETA reunidos para la rueda de prensa en Durango, ha sido un momento sencillamente impresionante.

Vaya por delante, que esa rueda de prensa yo hubiera sido el primero en permitirla. Todo lo que cabe dentro de la Ley, debe permitirse. Hay que proteger a los ex presos de ETA con todos los derechos que la Ley les otorga. Cuanto más les protejamos, más protegidos estaremos todos.

No me hubiera parecido bien que nadie interrumpiera la rueda de prensa de esos ex presos. Ellos tenían derecho a manifestar sus ideas.
Ahora bien, la pregunta que formuló él cuando finalizó al rueda de prensa, no era la pregunta de un periodista, sino el clamor de la conciencia. ¿Y los muertos?

Me he fijado en la cara de los interpelados. Mantienen el tipo. Pero la pregunta, sin duda, ha resonado con fragor de trueno en sus conciencias.
Sin duda que los comunicados leídos en la rueda de prensa han durado un rato. Seguro que esos comunicados han constado de muchas palabras. Pero las pocas palabras de la pregunta del periodista han tenido una contundencia miles de veces superior.

Defiendo totalmente y sin reservas los derechos de los ex presos. Pero la pregunta era insoslayable. Era imposible volver la espalda a esa pregunta. ¿Y los muertos?

Si todo acabara en que unos matan a 309 personas y uno les increpa con una pregunta, perdería la fe en la Verdad, la Justicia y el Bien. Pero creo que existe Alguien que puede hacer algo más que preguntas. Creo que existe Alguien que no precisa hacer pregunta alguna. Existe en este universo quien tiene la última palabra.


Jesús de Nazaret, el Amor venido al mundo, nos advirtió que llegará el día en que cada ser humano, uno a uno, comprobará lo que significa una sentencia inapelable dictada por la boca de Dios.

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