jueves, enero 16, 2014

Jeremías


Qué precioso cuando Jeremías (Jer 20, 9), ese gran profeta de Dios, dijo que la Palabra de dios para él era: fuego ardiente en mi corazón.

No puedo dejar de conectar estas palabras con las de Jesús, cuando dijo: he venido a prender fuego en el mundo.

Aunque la misión del profeta Jeremías era muy dura y por eso añadió: yo estaba fatigado de llevar (la Palabra de Dios) en mis huesos.


Ojalá que en mí las Escrituras se transformaran en fuego en mi pecho. Ojalá que me esforzara tanto, que trabajara tanto, que me inmolara tanto, que pudiera afirmar, como el profeta, que siento la fatiga de portar el peso de la Palabra. Desgraciadamente, no lo puedo decir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada