martes, enero 28, 2014

Ya he regresado a España


He estado los pasados días dando un curso en un instituto diocesano de teología. Al regresar a España, he podido ver un reportaje que emitió La Sexta sobre los exorcistas en España.

Ni me voy a molestar en hacer una crítica de ese programa, pero sí que me gustaría volver a repetir (otra vez más) que me arrepiento profundamente de haber invitado en mis años jóvenes, en cuatro ocasiones, a un puñado de periodistas a presenciar el fenómeno que yo acababa de descubrir. El fenómeno de la posesión que me dejaba tan sorprendido como ellos.

No hubo en mí desobediencia a mis superiores, sino una decisión que tomé por mi cuenta de buena fe. De buena fe, pero errada. Contrariamente a lo que muchos puedan pensar, mi obispo (de aquella época) se portó conmigo de forma exquisita. Los años me mostraron que el que tenía razón era mi obispo. Culpo de mi actuación a mi juventud, inexperiencia y al asombro que me provocó sumergirme en ese campo desconocido.


Viendo el reportaje compruebo con horror que mi voz es bastante fea. De ello no puedo culpar ni a mi inexperiencia, ni a mi juventud. Eso sí, ya se encargaron los queridos técnicos de ese canal anticatólico de buscar fragmentos que produjeran la impresión que querían causar. 

Con tristeza supongo que la gente y algunos compañeros sacerdotes pudieron sacar una mala impresión de mí. Pero la realidad en toda su complejidad, con todas sus luces y sombras, no es exactamente como, a veces, nos la presenta un simplista programa de televisión.

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