lunes, febrero 24, 2014

La galaxia como parábola divina


¿Cuál es la medida del respeto y amor que se tiene Dios a sí mismo? El respeto y amor que se tiene es infinito, supone la más perfecta adoración. Dios conociéndose se adora. No puede ser de otra manera. La adoración es la única postura razonable ante Dios.

Por eso, en el Evangelio, Jesús llama Dios al Padre. Podría llamarle siempre Padre, pero muchas veces le llama Dios. Para así dejar claro que el Hijo (siendo Dios) adora al Padre. La adoración del Hijo hacia al Padre está fuera de toda duda. A Dios sólo se le puede adorar.

No sólo el Hijo adora al Padre. Dios se adora a sí mismo, y nos enseña a nosotros a adorarle. Cualquier otra medida de amor o respeto resultaría insuficiente.

Dios se ama a sí mismo. ¿En qué medida? Infinitamente. Esto no es soberbia egoísta. Sólo Dios puede ser objeto digno del obrar de Dios. Los demás podemos entretenernos con objetos inferiores. Dios conoce todas sus criaturas conociéndose a sí mismo.

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