lunes, febrero 03, 2014

¿Lo seré y quizá no me haya dado cuenta?

Es un misterio, pero en el hospital donde trabajo como capellán, rara es la semana que alguien no me pregunta si soy jesuita.

Lo cual es muy gracioso, porque generalmente a los jesuitas la gente les pregunta con sorpresa: ¿Ah, pero es que es usted jesuita? Mientras que en mi caso es justamente al revés: ¿Es usted jesuita, verdad?

Me pregunto que hay en mi cara o en mí para que esa pregunta me acompañe continuamente. Animo a algún hijo de San Ignacio a que me dé alguna respuesta si la tiene. Quién sabe si Masiá tendrá la respuesta y quién sabe si querrá dármela.

Tenemos ingresada a una mercedaria. Esta religiosa ya la conocía yo desde hace años y siempre me pareció muy simpática. Siempre me alegra tener religiosas en el hospital y visitarlas. Es como tener a alguien de la familia en la casa. Y en este hospital siempre hay ingresado un cura o una religiosa. Una semana hubo en que tuvimos a un cura y a tres jesuitas; estos sí, jesuitas auténticos.


Hoy hemos tenido exposición del Santísimo Sacramento antes y después de la misa. Siempre es muy bonito ver a enfermos, familiares y médicos reunidos en torno al altar. Hoy, incluso, han cantado muy bien.

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