miércoles, febrero 05, 2014

Señor, ¿por qué, a veces, el sufrimiento parece superar toda medida razonable?

Una de las crónicas más espeluznantes que he leído en mi vida, fue la historia de los náufragos del Indianápolis en 1945 en el Pacífico. De todos los tripulantes, sobrevivieron al ataque japonés contra ese barco unos 880 que lograron lanzarse con vida al mar desde el buque. Eso ocurrió cerca de la medianoche.

Al amanecer comenzaron a aparecer merodeando los primeros tiburones. La mayoría de los hombres estaban a flote por los salvavidas, pero en el agua. El problema era que el mando norteamericano no sabía nada de que ese buque estuviera en ese lugar del Pacífico, y menos que hubiera sido hundido.

Entonces comenzó un horrible calvario que duró cinco interminables días. Los hombres se agrupaban y apretaban en círculo, tratando de dar patadas cuando los tiburones se acercaban demasiado.

Cuando fueron descubiertos por casualidad por un avión, se envío a toda velocidad un destructor. Pero para entonces los tiburones ya habían devorado a 400 hombres.


En ocasiones, la realidad supera a cualquier ficción.

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