lunes, marzo 17, 2014

Acabo con el testamento de un cardenal


Como veo que han gustado los textos del testamento del cardenal-infante que coloqué ayer, continúo con otros fragmentos del mismo:

Creo, y confieso todo lo que cree, y confiessa la Santa Madre Iglesia Catholica Romana, en cuya fee santa he vivido, y protesto morir, con la gracia de Dios.

Suplico a su Magestad, que ya en vida no cumpli el deseo que siempre tuve de entrar en la Santa Iglesia de Toledo, se sirva de que mi cuerpo sea enterrado en ella, en la Capilla de nuestra Señora del Sagrario, fundando en ella alguna memoria, la que le pareciere a su Magestad: y pido al Dean, y Cabildo de la dicha Iglesia, recivan mi cuerpo, y le den la sepultura que digo arriba; y les encargo se acuerden de mi en sus santas oraciones; y fio lo haràn con muy buena voluntad, porque saven he sido siempre muy estimador de Comunidad tan venerable; y pues mi gobierno les ha sido grato viviendo yo, creo que en mi muerte estimarán mi memoria, rogando a Dios por mi alma.

Tambien suplico a su Magestad, mande que se funde un Aniversario de vna Missa cada año, el dia de mi muerte, en la Iglesia de Santa Maria in Porticu en Roma, que es el titulo de que soy Cardenal; y que mi cuerpo sea depositado en la Capilla Real deste Palacio, junto al deposito donde està la Señora Infanta mi Tia.

A nuestro Santissimo Padre Vrbano Octavo pido, postrado a sus pies con la reverencia que devo, que como a hijo suyo el mas humilde, me eche su Apostolica bendicion; y pues siempre me ha tratado con el amor de Padre, espero que en esta ocasión encomendarà a Dios mi alma, y intercederà por ella;


Iten mando, que lo mas presto que se pudiere, se digan por mi alma doce mil Missas, las mas que se pudieren, en altares privilegiados. La forma de mi entierro, encargo a mis Testamentarios la dispongan como les pareciere, dando las limosnas que tuvieren por bien. Y encargo a estos Estados, de que su Magestad se sirvio hacerme Governador, que conserven el zelo que deven a la Iglesia Catholica Apostholica Romana, y que siempre han mostrado tener; y assimismo el amor, y lealtad con que en todas ocasiones han servido a su Magestad, y obedecido sus Reales ordenes, de que yo en el tiempo que los he governado, tengo muchas experiencias; y les doy muchas gracias por ello; y espero lo continuaràn de aquí adelante con la misma fidelidad.

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