sábado, marzo 08, 2014

Cuando Europa sea Ucrania


Esta foto me parece una imagen digna de ser meditada. A mis ojos, expresa el orden y la belleza, el desorden y el colapso.

Refleja lo fácilmente que se puede pasar de lo uno a lo otro. Como nuestro orden puede ser mucho más frágil de lo que imaginamos.

Demuestra como es imposible parar los pies a unas pocas decenas de millares de personas decididas y organizadas. En el caso de Ucrania, fue para echar del poder a un dictador. Pero esa imposibilidad también se da si esas decenas de miles de personas abogar por luchar por la anarquía pura y dura. Un espejismo con cada vez más seguidores. Seguidores no menos decididos que los ucranianos.

Como si de una enfermedad se tratara, los antisistema atacan el corazón, los centros neurálgicos de la vida de un cuerpo social. Los glóbulos blancos se muestran incapaces de acabar con el problema. Sólo pueden contenerlos durante un tiempo, hasta que se reagrupan, hasta que se dispersan y aparecen de nuevo en otra zona.

Siempre he dicho con claridad que, dentro de unos años, los centros de las ciudades europeas serán esa plaza de Kiev. Sé que puedo ser acusado de ser un pájaro de mal agüero. Pero el Tiempo va a mi favor.


Recordad el comienzo de Un violinista en el tejado. Justo al comienzo de la película, el protagonista dice no literalmente: Si abandonamos la Ley de Dios, seremos como un violinista en el tejado.

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