sábado, marzo 29, 2014

Haciendo apostolado


Al poner uno de mis inocentes posts, una persona (cuyo nombre ocultaré, soy respetuoso de la intimidad, pero a la que llamaré digamos que Vladimir) me escribió:
-Bochornoso blog. Por añorar épocas de dictadura y genocidio deberíais estar entre rejas. Ese fue el error de la transición

Padre Fortea: Tienes razón, pero no nos metisteis en la cárcel y ahora pululamos libres. Así que os chincháis.
Vladimir: Gracias, ha confirmado mis sospechas sobre su catadura moral. Fin de la cita.

Padre Fortea: Vale. Nos vemos en misa el domingo.
Vladimir: No me perdería su homilía por nada del mundo. No se me ocurre una forma mejor de retroceder en el tiempo.
 
Padre Fortea: De ningún modo debes caer en la tentación. El último que se hizo el duro ahora está de monje en una abadía cisterciense. Fuera de bromas, la misa es a las 18:00 en horario de invierno.

Conclusión mía: Criaturitas. Este tipo de anticlericales nos hacen sacar lo mejor de uno, nuestro lado más paternal.

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