sábado, marzo 08, 2014

Las siete vacas flacas que surgieron del Nilo


Hace tiempo que no escribo un post de economía, que es una de mis pasiones. Hoy me gustaría decir alguna cosa, a sabiendas de que, dada mi profesión, pocos tomarán en serio mis palabras.

Hay una pregunta deberíamos hacernos: ¿puede seguir creciendo China indefinidamente al ritmo que lo ha hecho estos años?

La respuesta que cualquier profesor universitario de macroeconomía sabe es que NO. La ley de los ciclos se le aplica a China, como a cualquier otro país o sistema económico. Si el ciclo expansivo fuera ilimitado, las tasas de interés de los préstamos se elevarían hasta las nubes, porque el precio del dinero seguiría creciendo de valor de forma incontenible. No hay Estado que pueda contener eso con un crecimiento sostenido del 5%. Es imposible. Así que llegaremos, antes o después, al punto de explosión de la burbuja que se formará cuando la diferencia entre el valor real y el especulativo sea insostenible.

Así que, lo sepa la gente o no, es una mera cuestión de tiempo el que China entre en recesión. El problema es que si ya ahora estamos tan mal en Europa, ¿qué va a ser de nosotros cuando China entre en una situación de destrucción del PIB prolongada durante (como mínimo) unos cinco años?

Tengamos en cuenta que si China entra en recesión (algo inevitable), nosotros los europeos nos vamos a llevar la peor parte. ¿Y cómo va a capear el temporal durante toda la recesión de China un país como España con un 20% de paro? Honestamente, creo que hay que decir claramente que no se podrá sostener el Estado ante una situación así. Nos enfrentamos a una disminución del capital en circulación sin precedentes, a una congelación absoluta del crédito.

Por eso, hay que tomar soluciones globales ante el tsunami global que se avecina. Pero ni China quiere oír hablar de soluciones globales, ni Europa ni Estados Unidos han logrado una política común para afrontar la crisis.

La economía mundial sigue ralentizándose. Ahora los medios no hablan de la burbuja china. Pero cuando ese Godzilla se despierte, no se va a hablar de otra cosa en las noticias, porque va a ser extremadamente cruel. Se requiere una labor conjunta y global ya. Cuanto más se tarde en poner los remedios, más difícil será curar al enfermo. Cuanto más tardemos, vamos a tener mucho menos margen de maniobra.


Pero escribo estas líneas a sabiendas de que el capitalismo imperante cada vez más brutal, el egoísmo, la bajeza de miras, el cortoplacismo, impiden tomar medidas. Advierto de las cosas, como advertí de que este invierno iba ser duro. ¿Cómo lo supe? Porque llevo años observando a las cigüeñas de Alcalá. Y cuando muchas se marchan en octubre, es que va a hacer más frío. Este año lo dije en el blog que iba ser mucho más frío. Pues bien, en unos cuantos años (en mi opinión, en unos cuatro o cinco como máximo) se avecina un invierno económico todavía más duro. Ojalá que me equivoque.

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