martes, marzo 18, 2014


Me gusta mucho esta foto. Solemos tener una visión estereotipada de la Alemania de Hitler. Hubo una culpa colectiva, por eso también descendió un castigo colectivo. Y, aunque hubo monstruos, la mayoría de los súbditos alemanes la mayor parte del tiempo eran personas normales, amantes de su mujer, cariñosos con sus hijos, bromistas, que ayudaban al vecino y que bromeaban.

Cuando recibieron por correo, hace no demasiados años, las fotos que los judíos hicieron en el ghetto de Varsovia. Se planteó la duda si era conveniente publicarlas. Porque esas fotos mostraban que, durante bastante tiempo, la vida siguió en el ghetto. La vida con sus alegrías, distracciones y buen humor. La vida se abrió paso dentro del ghetto a pesar de estar rodeados de odio.
Los miembros de la fundación, en seguida, resolvieron que sí, que había que publicar esas fotos. Porque el mejor servicio a la Historia es la verdad.


Esta foto es un detalle cotidiano de la vida en el ejército alemán, el otro bando. Y hasta es perfectamente posible que ninguno de los que aparecen en ella, hiciera nada reprobable. No lo sabemos. Pero esta instantánea vale más que un discurso. No es algo estereotipado, no es cartón piedra. 

Debemos ver a la Iglesia y a todas las religiones con ojos que sepan captar todos los matices, todas las variantes entre el Bien y el Mal, entre lo correcto y lo incorrecto. También hay fanáticos en el lado del Bien.

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