viernes, marzo 14, 2014

También el reloj de la Historia sigue corriendo para ese pobre hombre infeliz


Yo me pregunto si el presidente de Venezuela Nicolás Maduro albergará dudas en algún repliegue de su alma. Completamente a solas, desearía preguntarle: ¿Duda, a veces, si lo que hace es correcto? ¿Duerme bien? ¿Le remuerde la conciencia algo que haya hecho? ¿Cómo siente el sufrimiento de sus presos? ¿Se ve en el poder dentro de veinte años?

En serio, me gustaría, a solas, poder indagar en la mente y los sentimientos, en las justificaciones y subterfugios, de este tipo seres que llegan a este nivel de idolatría del yo.

Una cosa es segura, cuando este tipo de personas alcanzan la cima del poder, no disfrutan de él ni lo más mínimo. Llegan allí para sufrir, para sentirse amenazados, para ver por todas partes conjuras. Sin ninguna duda, él sufre. Es un hombre sufriente detrás de la sonrisa. No se puede causar tal cantidad de dolor, sin que ello conlleve una proporcional carga sobre sus hombros.

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