miércoles, abril 09, 2014

Cultivando esa afición del 7º arte durante las cenas


No quería hacer un elogio de la película Juegos Secretos (Little Children), porque tiene algunas escenas subidas de tono. Ned Flanders me hizo prometer que no hablaría de la película. Pero, al final, no me resisto a decir bien claro que se trata de un ejercicio magistral del arte del buen hacer como director. Es muy difícil encontrar un trabajo con tanta clase. 

Sobre todo lo que llama la atención es la profundidad en el tratamiento de los personajes. La fotografía es impecable como en pocas películas. Pero eso no es nada frente a lo mucho que se dice en esa película con poca información. El arte de decir mucho con poco de un modo sobrio y elegante. Ah si los predicadores aprendiéramos de los buenos directores.


Estos días estaba viendo La Noche Americana de Truffaut. No dudo que el director francés fuera importantísimo, en su momento, como un renovador del cine. Sin duda, en su momento, fue uno de los mejores directores de esa generación. Pero, hoy día, su interés es meramente histórico. 

Juegos de Niños es superior en todos los aspectos a La Noche Americana. Desde hace años, eso sí, era yo un admirador de la banda sonora de la película de Truffaut. Música que he escuchado hasta la extenuación de la partitura. Pero, desgraciadamente para el francés, la banda sonora de Juegos de Niños es, por lo menos, tan buena, sino superior a la banda sonora de George de la Rue.

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