sábado, abril 12, 2014

Las fotos son de la procesión que he tenido hoy




















Hoy hablando por teléfono con una persona, reflexionando sobre el Juicio Final, me he dado cuenta de que ese juicio tiene algo en lo que no había reflexionado suficientemente: es la constatación de quién tiene el poder en el Universo.

Es decir, mientras dure la Historia, el Bien y el Mal están mezclados. Cierto que el Mal se encuentra con límites, pero puede actuar. Los ángeles caídos se intentan convencer a sí mismos de las limitaciones que el Reino del Bien tiene sobre la tierra. Se intentan convencer de que hay dos reinos en pugna, dos reinos en pie de igualdad. Es la sensación de que los ángeles caídos pueden luchar con los ángeles buenos.



















Mientras que en el Juicio Final quedará claro que no son dos reinos diferentes pero iguales, sino que Dios tiene pleno poder sobre el ser. El Bien y el Mal quedarán totalmente y definitivamente separados. El Mal quedará confinado a los seres infectados irreversiblemente con el mal. Mientras que el resto del ser será el reino de la libre acción del Bien.

La sensación de confinamiento será insoslayable en ese momento. No se podrá ya usar ningún subterfugio intelectual para tratar de eludir el hecho de que existe un muro, el Muro de la Separación. Invisible, inmaterial, pero una barrera que separará la libertad de acción de la incapacidad de obrar.

El Juicio Final supone, por tanto, una línea divisoria. La línea que marca el final de la posibilidad de obrar en los seres buenos. Será la línea evidente de la soberanía divina. Será la prueba patente de que el Diablo no era un ser en igualdad de condiciones con Aquél contra el que se oponía.

Tendrá que escuchar el silencioso reproche de sus seguidores que pensarán: Si tú eras tan poderoso, ¿por qué no puedes atravesar esta línea? Si tú eras tan poderoso, ¿por qué somos nosotros los recluidos y no al revés? Hablamos de la reclusión en la capacidad de obrar, los espíritus no ocupan lugar físico.


La respuesta del Rebelde indudablemente será que hay dos universos. El universo del interior de la prisión y el universo de fuera de la prisión. Y que ambos universos son simplemente diferentes, que sólo varían en sus dimensiones. Pero ni él mismo creerá su misma excusa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada