martes, abril 01, 2014

Más buena gente de mi viaje a El Salvador



















Estimado José Luís (superarch.), he descubierto hoy (desde mi casa) la Biblioteca de la ciudad de Stuttgart. Todavía no me he recobrado de la emoción. ¿Cómo se puede hacer algo tan bonito? Fue acabada en el 2011, por un estudio de arquitectos liderado por un coreano. Ese edificio es asombroso en su belleza. ¿Qué digo asombroso? Es lo mejor que he visto en muchos años.

A algunos dirigentes de Bolivarianandia, un tribunal internacional los debería condenar, en el futuro, a ser bibliotecarios en un lugar tan exquisito como ése, con Borges como su carcelero. Sólo deseo la redención para aquellos opresores de humanos.


Desgraciadamente, cuando se llega a ciertos niveles en la codicia del mantenimiento del poder, la apuesta siempre es o todo o nada. Y los demás (aunque seríamos magnánimos) sólo podemos asistir impotentes a su autoinmolación en el altar de la propia idolatría.

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