jueves, abril 03, 2014

Otra foto de cuando estuve en El Salvador



Pensamientos sueltos que he anotado los pasados días acerca de Nicolas Maduro y su régimen experimental que probablemente durará mil años o dos mil.

Lo que más me gusta de Nicolás Maduro es que ha logrado poner toda la dignidad de una nación al otro lado de las barricadas.

En Venezuela las barricadas delimitan la frontera entre la dignidad y el Reino Salvaje del inolvidable y entrañable Líder Supremo.

Millhouse, Ralph Wigun: esos grandes pilares ideológicos del bolivarianismo maduriano.

No soy yo quien deba ponderar la valía de Nicolás Maduro como gobernante. Quizá sus virtudes como represor, sí que merezcan ser alabadas.

En mi país son cuatro horas 45 minutos más temprano que en Venezuela, + o - 2 horas de suplemento bolivariano.


Hasta los relojes tienen que tener paciencia con el régimen bolivariano. Probablemente, hasta los ornitorrincos tienen que tener paciencia con él.

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