sábado, mayo 24, 2014

¿Por qué hay personas malas?


Desde aquí, desde las alturas de este blog, perdono a todos los que, en algún momento me han querido hacer daño. Les deseo sinceramente lo mejor en la vida terrena y futura.

Pero no pido justicia al que todo lo puede. Comprendo, sin sentir alegría por ello, que el mayor castigo del que no ama al prójimo es su propia vida. Mi mayor dicha, ahora mismo, son los serenos gozos que me proporciona mi pacífica existencia.


El hecho de gozar del ser por un poco en este río del Tiempo, es algo maravilloso y humilde en sí mismo. Como para perder el tiempo en desear que otro ente sufra o lo pase mal. Ojalá que todos sean felices. No deseo mal absolutamente a nadie. Insisto, ni siquiera que Dios haga justicia con los que me hayan ofendido. 

Todo queda perdonado y anulado por mi parte, les deseo lo mejor incluso a los que se han alegrado de mis desgracias, que los ha habido. Pues por mi vida han pasado personas de mal corazón. Con mal corazón y con una lengua llena de veneno. A todos ellos, mi completo perdón. Aun a sabiendas que mi perdón no es el de Dios. Y que mi perdón no detiene la justicia divina si ésta debe actuar.

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