miércoles, mayo 07, 2014

Vanidad de vanidades, todo es vanidad


Cinematográficamente, uno de los rostros y aplomos que más me impresionaban en el cine, era el de Sean Connery en la época de El Nombre de la Rosa. Antes de esa época, para nada. Pero por alguna misteriosa razón, el actor vivió una edad de oro en un momento dado de su vida. Pero esta foto, que es una de las más recientes, muestra que incluso ese hombre de mirada férrea y rostro de águila se ha transformado en el típico jubilado afable. Aunque en la foto aparece con cara gruñona. Esta foto es una enseñanza acerca de cómo pasan las cosas. Todas. 

Para los cinéfilos desde luego esta foto nos impresiona más que la destrucción de Cartago en la última guerra púnica a efectos de comprender que no somos nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada