miércoles, junio 11, 2014

La muerte y la visión, el tormento y el éxtasis


Hoy, como tantos días en el hospital, me he encontrado con la muerte en mi camino ya desde por la mañana, nada más comenzar. No puedo dejar de pensar en que si hay un momento impresionante y radical, es el de la muerte.
Ese momento en el que sientes que tu alma se está desprendiendo del cuerpo, y que el cuerpo se queda allí, abajo y sigues ascendiendo y que una fuerza invisible y suave te arrastra lejos de ese cadáver.

¡Qué momento! El momento en que el asunto tan discutido acerca de las fes del mundo y de la Historia queda resuelto instantánea y definitivamente. Las cuestiones disputadas entre católicos y ortodoxos, entre arrianos, monofisitas, luteranos y calvinistas quedan contestadas. Ese momento en el que la realidad corrobora toda la construcción dogmática, en el que lo leído en los libros de teología pasa a ser la realidad visible del universo.

La teología pasa no ya a ser explicada, sino vista. Los dogmas ya no pueden ser creídos, pasan a ser realidades tan evidentes como el cielo azul, las nubes, las colinas y prados que aparecen ante los ojos.

Qué momento. ¡Qué momento! La historia humana parecerá tan mezquina, tan agitada, tan sucia, tan llena de sufrimiento. Las turbas saqueando las iglesias, las masas atacando a los creyentes, la destrucción y el sufrimiento, qué cosas tan horribles se han visto, se ven y se verán desde esas alturas del más allá.
Y, sin embargo, la comprobación de que el poder de Dios es pleno. El Altísimo contempla la Historia con la serenidad del que sabe que su decisión pasa a ser realidad, tan pronto como Él lo determine.


Dios podría mostrar a un alma una realidad histórica que afecta a millones de personas y decirle: ¿Ves esto? Pues en tres años será justo lo contrario. ¿Ves a estas 50.000 personas en la cárcel? Ellas serán los gobernantes, los catedráticos en las universidades, los envidiados que liderarán a la sociedad. ¿Ves estas 20.000 personas que tienen ahora todo el poder y que se han juramentado con terribles blasfemias que morirán antes que ceder? Pues que así sea. Antes de un año, comparecerán ante mí.

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