miércoles, agosto 06, 2014

Algo más sobre la menorah


Me quedaron algunos pensamientos en el tintero, sobre el tema de la menorá y el culto cristiano. Como este blog lo siguen un cierto número de sacerdotes, seminaristas, frailes y laicos buenos conocedores de la teología, he decidido completar esos posts anteriores. Os pongo aquí esos pensamientos en el primero de dos posts. Mañana pondré el segundo y último:

Pero no se lean mis anteriores argumentos, como una oposición a que en los templos cristianos resuene el eco de los símbolos del Levítico. La introducción de esos elementos aarónicos en la liturgia cristiana, se puede hacer (y es muy adecuado hacerlo) pero bautizándolos, si se me permite la expresión.

Me explico. Se puede colocar en un templo cristiano, como hacen en el rito bizantino, un iconostasio que recuerde el sancta sanctorum. También los bizantinos colocan un candelabro sobre el altar para recordar que ése lugar es como el santuario (hekal) del Templo de Jerusalén. Pero ese candelabro tiene una forma distinta a la menorah. Del mismo modo que el tenebrario tiene una forma distinta. También hay sagrarios que por su forma recuerdan al Arca de la Alianza, y eso es correcto. Aunque lo lógico es cambiarla algo, y no hacer una réplica exacta del Arca de la Alianza. Porque ese Arca fue símbolo del sagrario, pero ese Arca no fue el sagrario.

Y así podríamos seguir revisando, uno a uno, como ciertos elementos levíticos eran figura de lo actual. Y como los elementos que configuran el nuevo sacerdocio estaban prefigurados en los elementos del sacerdocio aarónico. Pero cuando esos elementos veterotestamentarios son introducidos en el nuevo culto muchos siglos después de la destrucción del Templo, son transformados, es decir, cambiados de forma.

¿Por qué hay que cambiarlos de forma? Porque tiene que quedar claro que el nuestro es un nuevo sacerdocio y un nuevo culto. 

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