domingo, agosto 17, 2014

El pastor con su rebañito



















Tengo una amiga que se ha ido a Formentera. No la envidio. Porque yo aquí viendo youtube soy mucho más feliz. A veces pienso que una de las más notables felicidades terrenas está siempre a un golpe de click.

Os pongo un link a lo que he visto antes de escribir este post:

Comprobaréis que las piñatas deberían estar prohibidas por alguna ley federal. Youtube nos ha mostrado ad nauseam que cuando alguien va a romper una piñata, el peligro grave puede estar delante, detrás, a los lados, o muy lejos. Si alguna vez se establece algún gobierno mundial, las piñatas serán una de las primeras cosas en ser colocadas fuera de la ley.

Por otra parte, como veréis en el link, la sección de mujer gorda al que se le da la vuelta el gran aparato hinchable sobre el que se imaginaba que iba a flotar, sigue siendo un apartado con mucho éxito. Común, pero con éxito.

Y los gatos. ¿Qué sería de youtube sin los gatos?

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