miércoles, agosto 13, 2014

Sigue agosto


Hoy no he tenido hospital. Eso significa que he podido dar un empujón a un ensayo que me pidió un profesor de universidad. Ese ensayo sobre Derecho Constitucional lo escribí hace unos doce o trece años. Casi diría que lo hice en mala hora, porque ahora me he visto obligado a repasarlo antes de dárselo a este profesor. Y lo que iba a ser un repaso de una hora, se ha transformado en muchas horas.

Hoy, por la noche, a las 3.30 concretamente, me ha llamado un joven en plan de broma. Al año, tengo dos o tres llamadas de este tipo. Me he limitado a decirle que me llamara al día siguiente y que hablaríamos tranquilamente. Pero le ha salido el tiro por la culata, porque me dedicado a rezar por él durante un rato.

Debo decir que no me ha despertado. Porque en verano, con el calor, duermo mal y me había despertado y estaba desvelado.
Después de la comida, he leído un mensaje de un joven que me predicaba. Resulta curioso comprobar la cantidad de laicos cuya vocación parece ser la de predicar a los curas. Lo malo de este fuego amigo es que las balas son de verdad.


Cuando estos laicos-talibanes están en una parroquia, no les importa quemar la parroquia con tal de que se haga lo que ellos consideran que es lo mejor. Qué paciencia tienen que tener los párrocos.

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