viernes, agosto 29, 2014

Trascoros, coros, canónigos y catedrales: es decir, todo lo que el ser humano necesita para ser feliz



















Cada vez me convenzo más de la genialidad medieval de colocar los coros para canónigos en mitad de la nave mayor de las catedrales. Esos geniales arquitectos, obispos, artistas y monjes descubrieron que un templo, una vez que se alcanzan ciertas dimensiones, ya no impresionan más porque los construyas más largos. Es más, la visión humana tiene cierta dificultad para encontrar referencias que permitan valorar esas dimensiones, una vez que pasan de cierta longitud.

Pero lo que sí que descubrieron era que el templo sí que ganaba en complejidad y misterio si no se descubría de una sola vez, con un solo golpe de vista. Además, la idea de dotar a la catedral de una especie de grandioso corazón litúrgico les parecía inexcusable. El altar era el centro sagrado. Pero ese centro sólo estaba en uso a primera hora de la mañana. Durante el resto de la jornada, lo que funcionaba era la maquinaria capitular de las horas canónicas.

La idea de toda la catedral llena de gente desde el comienzo de la nave central hasta el final del ábside, es una idea moderna. Válida en las basílicas romanas y previamente en las mucho más pequeñas catedrales románicas. Pero, en las catedrales góticas, incluso el obispo estaba cerca de los que atendían a la misa. Pues el espacio estaba limitado entre el comienzo del coro y el comienzo del presbiterio.

En una época sin micrófonos y con la única iluminación de la luz natural, la idea de una nave central llena de gente hubiera supuesto no haber oído nada de las palabras del obispo y apenas haberlo visto.


Me descubro, una vez más, ante la genial organización del espacio sacro (casi laberíntico) ideado por el clero medieval. Cuanto debemos aprender en una época en la que el arte sacro está dominado por la funcionalidad y por una equivocada idea de simplicidad. Las catedrales medievales en su mayor esplendor lo que menos les importaba era la funcionalidad y buscaban a propósito la complejidad laberíntica: criptas, diferentes planos de altura en las girolas, trascoros, sepulcros monumentales colocados en medio de los espacios, etc. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada