martes, agosto 05, 2014

Un banquete vaticano


Esta foto me gusta mucho. Siempre he defendido la magnificencia en la liturgia. Pero después los clérigos, en nuestra vida, cuanta más sencillez mejor. Por eso, esta imagen del Papa a la mesa con los trabajadores del Vaticano, me parece toda una expresión visual de este espíritu de sencillez.

Algunos pueden pensar que el Papa se excede en estas muestras de humildad y que su dignidad tal y cual. Pero si el mismo Jesucristo no tuvo ningún problema en llevar el tono de vida más humilde, ¿por qué debería haber algún problema con su vicario?


Por grande que sea la dignidad papal, ésta sólo quedará engrandecida con la humildad y la sencillez. Otra cosa será cuando reciba embajadores, jefes de Estado y otros actos protocolarios. Aunque, incluso en eso, caben distintas formas lícitas de ver las cosas. Sólo los dogmas son dogmas. Cada Papa tiene derecho a tener su estilo.

Yo mismo, si tuviera que escoger un estilo para mí, escogería algo que sería una mezcla de malvado cardenal Richelieu y corrupto Alejandro VI, con unos toques guerreros al estilo de Julio II. 

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