martes, agosto 19, 2014

Un click fatídico con toda la crueldad que Word puede albergar


Al final de la mañana, he abierto un documento Word. He hecho un pequeño cambio que me ha resultado mal, y he decidido cerrar el documento sin guardar cambios. Eso me era más fácil que volverlo a cambiar a como estaba antes.

Un mensaje me ha preguntado si desea guardar los cambios. He hecho click en el NO. Pocos segundos después, me he dado cuenta de que me había equivocado de documento. Había salido del documento equivocado.

Llevaba trabajando toda la mañana, cuatro horas ininterrumpidas. Cuando he abierto de nuevo el documento, no quedaba ni rastro de mis esfuerzos de aquella mañana. Todo estaba como me lo había encontrado tras acabar mi desayuno. 

Y ahora era ya la hora de la comida, las dos de la tarde.
He mirado en foros de internet, he consultado a un informático. Pero si uno hace click en salir sin guardar cambios, el programa es implacable. No queda ninguna copia de lo hecho.

Ahora a la noche, ya casi he podido rehacer casi todo lo desecho. Siempre estamos a un click del desastre.

En la imagen, aparece una miniatura medieval con una sirena. Qué mundo tan apasionante el de las miniaturas de la Edad Media. Y qué arte tan abstracto. Pero eran otros tiempos. Ahora en los ríos de Huesca no quedan ya ni cangrejos.

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