domingo, septiembre 07, 2014

El camino de los tristes futuros posibles de la Europa apóstata


La existencia de un nuevo califato islámico (ISIS) no es una posibilidad, es una realidad hoy, en el año 2014. El país donde las víctimas excavan sus propias tumbas y sus verdugos graban la escena.

¿Cuál podría ser el peor escenario al que podría enfrentarse Occidente? No digo que esto lo vea lo más probable, pero ese escenario sería el siguiente:
Un atentado mata al presidente sirio. Siria se sumerge en la lucha por el poder entre los grandes prohombres y las facciones de esa nación. Siria no puede contener a las fuerzas yihadistas y sucumbe ante ISIS. El nuevo Estado se consolida y a lo largo de dos años va tomando posiciones en un Irak gobernado por un mando débil y corrupto. Con la táctica de los atentados continuos, diarios y masivos, acaba haciéndose con el control de Irak.

A pesar del intento de aislar económicamente al nuevo Irak, el petróleo va financiando partidos yihadistas en Marruecos y Libia. Una revolución popular acaba por derrocar al rey de Marruecos que huye con toda su familia al extranjero. ISIS domina todo el norte de África, con la excepción de Egipto y Turquía bajo regímenes netamente musulmanes aunque más moderados.

Las directivas de los partidos de esos dos países, Egipto y Turquía, comienzan a ver con temor como la presencia yihadista es cada vez más fuerte en sus territorios. Comienza una campaña masiva de atentados en Europa y Estados Unidos. La yihad se trasplanta a las calles de las grandes urbes como París o Londres. La economía de Europa se sigue debilitando año tras año, con cada vez más paro. En veinte años, la tercera parte de la población de Francia es musulmana. La sharia se aplica como ley en muchas comarcas y barrios de esa nación. El fanatismo sigue creciendo entre los jóvenes desempleados. Sigue creciendo, entre otras cosas, porque es financiado desde los grandes estados yihadistas.

Las monarquías árabes van cayendo como un dominó, una por una. Las masas oprimidas se rebelan contra las pequeñas élites gobernantes. El petróleo mundial está en manos del extremismo. Sólo Irán resiste como fuerza moderada en la región.

Comienza una gran guerra para conquistar Israel. La guerra se prolongará durante varios años sin resultados claros. Israel se convierte en el gran Vietnam de Estados Unidos.

Europa no logra encontrar un camino común. Cada nación trata de salir de esta situación cayendo en un extremismo de un signo o de otro. La Unión Europea se va fragmentando en un camino inverso al que siguió durante su creación en medio de conflictos sociales crecientes.

¿Creo que esto es lo que va a suceder? No. Pero esto es posible. ¿La solución es la aversión al inmigrante? Por supuesto que no. La islamofobia sería una traición a nuestros principios. Debemos amar a los musulmanes, pero luchar contra ISIS y contra el fanatismo yihadista. Los musulmanes son YA parte de Europa y debemos aceptarlo e, incluso, amarles. Yo lo hago. Pero hay que combatir el fanatismo porque nos va en ello la supervivencia.


Desgraciadamente, creo que cuando las cosas se tensen más lo que sucederá es que los países europeos irán convirtiéndose en regímenes cada vez más autoritarios. No creo para nada que Europa caiga en manos de la sharia, pero sí que creo que Europa se irá haciendo menos democrática.

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