jueves, septiembre 11, 2014

He ido al dentista. El del grabado soy yo.


Queridos lectores, hoy me han puesto el primer implante dental de mi vida. ¿A qué podré comparar esta experiencia? Mirad, lo de Crimea ha sido para Ucrania una extracción. Lamentable, sí, pero lo terrible es que después Rusia le hubiera hecho un implante. Hoy, ciertamente, he purgado no pocos pecados, faltas e iniquidades de mi vida. Ha sido una hora entera vivida con intensidad. También es verdad que creía que iba a ser peor. 

Pero, una vez más, he llegado a la conclusión de que no he sido creado para el sufrimiento. Eso sí, mi entereza a la hora de afrontar el sufrimiento ha sido ejemplar. Qué gallardía a la hora de tumbarme, qué aplomo. Ya me habían puesto uno y casi he dicho: Ponedme dos más.

El dentista, ante estas palabras, ha dejado caer el instrumental al suelo y ha exclamado admirado: ¡Qué hombre, parece que esté hecho de hierro!

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