martes, septiembre 09, 2014

La belleza de las pequeñas capillas















Estas fotos son la prueba de que para tener una iglesia bonita no es necesario ni tener un templo inmenso ni gastar mucho dinero. La sencillez posee su propia belleza. Cuidando la iluminación y no metiendo imágenes feas se puede lograr un lugar tan bonito como los que he puesto arriba. He puesto fotos de una capilla, pero se puede lograr lo mismo con una gran iglesia.

Hoy a las 8.00 de la tarde iré al funeral de un sacerdote que ha muerto hace una semana. Ha muerto, ya con bastantes años, por la diabetes. Durante un año, tuve mucho contacto con él. Fue canciller en el obispado de Alcalá. Le conocí en sus mejores momentos y compartimos bastantes comidas.

Es cierto que en la mitad de la vida (a partir de los cuarenta años) comienzas a ver que van partiendo muchos conocidos. Esa impresión no se tiene en los primeros cuarenta años de vida. Es como si, al principio de la vida, conociéramos a mucha gente y después no fuera exactamente así. Como si esos huecos quedaran definitivamente vacíos.

He colocado nuevos sermones en el sermonario:


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