domingo, septiembre 21, 2014

Manifestación contra el aborto en España



















A principio de los años 80, la Iglesia en España defendía el valor sagrado del matrimonio frente al proyecto de ley de divorcio. Antes de 1985, se encontró tratando de preservar no el matrimonio sino la vida, frente al proyecto de ley del aborto. En los años siguientes se intentaron conservar inalterados otros valores, con el resultado de un retroceso continuo de las leyes y la sociedad. En los últimos años, resulta evidente que, antes de lo que algunos se imaginan, nos vamos a encontrar defendiendo la misma existencia de la Iglesia.

Puede parecer que 118.000 abortos anuales en España, el abandono de los caminos del Señor, la destrucción de la familia y tantas otras cosas no tienen nada que ver con los hechos que nos rodean. Pero no es así. Todos los pecados del mundo tienen que ver con el ébola, el califato islámico, la crisis económica, el calentamiento global y muchas otras cosas. Todo está conectado. Los pecados que cometemos tienen su repercusión hasta en la naturaleza.

Ante este panorama, ¿soy pesimista? No, por supuesto que no. Ser pesimista todavía sería ser demasiado optimista ante lo que se nos viene encima. Decididamente me sitúo en el infrapesimismo.


Lo malo es que cuando ocurran todas las cosas que tienen que ocurrir, la sociedad seguirá sin ver relación alguna entre haber abandonado los Mandamientos de Dios y la copa de la ira de Dios. Me gustaría decir que un camino de conversión y penitencia puede alejar esa copa, pero no. Como Jeremías, advierto a mis amigos y conocidos que la Jerusalén en la que vivimos será saqueada y que ningún muro, por alto que sea, ya podrá evitar su ruina.

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