sábado, septiembre 27, 2014

Qué gran cosa es ser obispo



















Lo propio del obispo es tomar decisiones. Es un hombre elegido para determinar. Toda su vida episcopal, su oración, su formación permanente, sus conversaciones, deben estar en función de ese hecho: él es el que toma las decisiones.

¡Qué tremendas consecuencias para bien tendrá un nombramiento atinado para una gran parroquia, para el puesto de rector del seminario, para que alguien ejerza como vicario episcopal! Qué benéfica cadena de efectos dará comienzo.

El obispo es maestro, pero su labor específica no es ser maestro. La comunidad tiene sus profetas y sus maestros. La labor específica del obispo no es ser evangelizador. San Pablo en su lista de ministerios eclesiales (en la Carta a los Corintios) determina que por debajo del obispo están los evangelizadores, sin identificar nunca en ninguna de sus varias listas la función de apóstol y evangelista.

Ordenaciones tendrá unas pocas a lo largo del año. Confirmar puede hacerlo cualquier que él designe. Lo propio es tomar decisiones. Decisiones de muchos tiempos, pero las más importantes son las que tienen que ver con las personas. Decisiones que tendrán que ver la evangelización, con el pastoreo, con la enseñanza de la ciencia de Dios, con el discernimiento de los carismas de Dios. Señor, danos santos obispos.

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