domingo, octubre 12, 2014

Ayer fue mi cumpleaños



Soy yo visto por detrás en mi último viaje a Israel. Ayer fue mi cumpleaños. 46 años. Voy a dejar aparte cuestiones personales para centrarme en las más superficiales. ¿Me siento feliz como escritor? ¿Satisfecho de la obra realizada?

La verdad es que siento toda la obra escrita hasta ahora, como un mero prólogo para alguna obra futura que me satisfará plenamente. Pero dada la edad que tengo, comienzo a pensar que toda mi vida va a convertirse en ese largo prólogo.

¿Me siento satisfecho de mi obra? Ésa es una pregunta que me hago una vez cada tres o cuatro meses. En cierto modo, me siento más satisfecho de mi vida que de mi obra. Quizá si me atormentara más esta cuestión, me autoflagelaría más y las uvas literarias que recojo en la viña de mi vida serían exprimidas hasta la saciedad y producirían un mejor vino. Pero, francamente, prefiero vivir más tranquilo, más relajado.

Ahora mismo me siento como un hombre de ochenta años en un cuerpo de 46 años. Un hombre anciano en una civilización anciana abocada a su final. No estoy desmoralizado, no estoy triste, simplemente paseo por la cubierta del trasatlántico consciente de la cuenta atrás. La maquinaria del Ébola se ha puesto en marcha. El primer resorte de una lista de mecanismos ineluctables. Quizá por eso vivo tan plácidamente, porque estoy resignado a nuestro destino, del cual soy una ínfima parte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada