lunes, octubre 27, 2014

Edifiquemos una religión de la comprensión


(Sigue del post de ayer.) Además, Félix, no te has parado a reflexionar que las palabras del Espíritu en el versículo que me citas de que los sodomitas no entrarán en el Reino de los Cielos, se pueden referir más bien al que se deja arrastrar por el vicio y las pasiones desenfrenadas, y no al que naciendo con esa tendencia trata de llevar una vida lo más de acuerdo que puede a los mandamientos de Dios. 

No toda caída de lujuria es un vicio y una pasión desenfrenada. Hay caídas de lujuria que, aunque sean actos desordenados, son bien comprensibles.

Jamás he enseñado (ni en la más estricta privacidad) que esté bien lo que el orden moral de nuestra amada Iglesia no enseña que esté bien. Pero ante ciertas caídas, pongo mi mano en la espalda del prójimo y le digo: Miremos a Jesús y sigamos caminando.

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