domingo, noviembre 23, 2014

Al menos sembramos alegría


En el hospital, algunos enfermos están un poco alicaídos, así que les cuento un chiste. El chiste que más me gusta y que lo cuento con un exagerado acento aragonés es el siguiente:
En un pequeño pueblo de Aragón, uno de dice a otro:
-Mariano, ¡pero qué hijo tan feo tienes!

-Bah, lo quiero para el campo. 

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