miércoles, noviembre 05, 2014

Después del sueño del otro día, sigue mi vida onírica habitual


He hecho varios intentos de escribir el apellido del anterior Papa: Gaswtein, Gasteiwn, Gatswein, Catswiin. Al final, he tenido que mirar en la Red cual era la grafía correcta: Ganswein, Georg Ganswein.

Bien, el caso es que ayer soñé que estaba en el Vaticano y leo en el periódico que se ha muerto el perro de Ganswein. Yo corro hacia mi casa, ¡porque resulta que el perro ese día me lo había dejado a mí!

Y, efectivamente, me encuentro que el perrito, un perrito como Ideafix (el de Obélix), estaba más muerto que vivo. Se había colgado en una red y yacía allí con las patitas hacia abajo. ¿Cómo se habrían enterado del hecho los del periódico (además era una edición impresa) si el perro estaba dentro de mi casa con la puerta cerrada?


Yo lo bajé y lo traté de reanimar. ¡Para un día que ese monseñor me dejaba su perro y se lo iba a devolver muerto! Me alegré cuando vi que el perro comenzaba a andar a trancas y barrancas. 

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