miércoles, noviembre 19, 2014

Dos hechos graciosos: anécdotas de curas


Lo más gracioso de mi viaje a Suiza fue cuando paseaba con el capellán de la misión española por las calles de Lucerna y le dije mirando hacia delante: Ah, mira, una imagen de la Virgen María. Y él me dijo: No, es un león.
Yo con mis diez dioptrías miraba esa imagen y le veía corona y al Niño Jesús en los brazos. Si mi hipermetropía me estaba engañando, lo estaba haciendo a conciencia.

Al final, descubrimos que yo estaba mirando a una imagen pintada en una fachada, y él estaba mirando en la misma dirección pero un poco más abajo, hacia la figura de una fuente.


La otra cosa graciosa con ganas de las últimas semanas me ha sucedido hoy en la reunión diocesana de curas. Cuando ha llegado el final del almuerzo se ha acercado por detrás de mí el pro vicario general y me pedido cinco euros para pagar la comida. Yo he sacado un sobre donde llevaba unos pocos billetes. 

Pero ha dado la casualidad que el sobre procedía de la colecta del Jueves Santo de Cáritas, como estaba escrito con letras rojas en su anverso. Y uno de los curas (creo que era uno de Comunión y Liberación) se ha percatado y ha exclamado con picardía insuperable: ¡Vaya, ya sabemos de donde sacas el dinero para pagar tu comida! La risotada ha sido general. Toda la mesa (también yo) se ha reído un rato a mandíbula batiente.

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