sábado, noviembre 22, 2014

El espejo del alma


España, España, hacia donde vas. Los hombres son libres, los hijos de Dios eligen sus caminos. No hay una excesiva mala intención. Hay mucho de inconsciencia. Pero después cada persona tiene que hacerse cargo de las consecuencias de sus actos. A veces, es toda una nación la que tiene que asumir las consecuencias. Si a los hombres se les diera conocer el futuro. España, España entera, está muy desviada de los caminos del Señor y agresiva contra la Iglesia. Y hay rostros que encarnan, lideran y organizan esa hostilidad. Hostilidad ahora etérea y difusa que se concretará y materializará. No os digo que recéis por España. España ya ha tomado su camino y lo inevitable sucederá. Pero, al menos, oremos por las personas, todavía podemos recoger en la red del Evangelio a individuos sueltos. Jeremías llegó un momento en que lo dijo al pueblo, a los sacerdotes y al rey de Judá que Jerusalén estaba condenada. España, tú que fuiste en el siglo XX la joya más preciada de la Santa Iglesia, la gema que brilló con un fulgor más puro, el país donde se tributó a Dios un culto perfecto, colectivo, institucional. España, se acerca tu cuaresma, la hora en la que vas a rendir cuenta de tus actos.

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