viernes, noviembre 07, 2014

Más sobre Mons.Schneider


Nosotros no creemos ni el obispo Schneider, ni en un obispo de la Curia Romana, ni en un grupo de obispos. Creemos en la Iglesia. El debate respetuoso, el diálogo entre creyentes, la evaluación de las distintas posibilidades son cosas buenas. 

Siempre en todo debate ha habido, hay y habrá quien crea que todo se va a derrumbar, que es el fin de todo, que se está haciendo un daño espantoso a las almas. Una tormenta así la tuvimos durante el Concilio Vaticano II y ya vemos que la Iglesia no se ha hundido.

Lo único que echo de menos en estos sínodos del siglo XXI es a los cardenales en la primera fila con sus amplios y fastuosos hábitos rojos. Sin cola, odio las colas que se arrastran.


Sin ese aspecto estético, los sínodos han perdido mucho. Ya sé, ya sé, las vestiduras cardenalicias no pertenecen al dogma. Pero si eras cardenal era tan bonito sentarse como rodeado por un edredón, tan calentito, y arrebujarse entre los pliegues.

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