martes, noviembre 04, 2014

Ya llueva, ya haga sol, io sono contento


Hoy he ido a imprimir la tesis, por fin. La señorita que me atendía en el mostrador ha abierto el pdf para comprobar que se abría bien el archivo y no había ningún problema. Le ha bastado un golpe de vista para comprobar que el índice que va al comienzo estaba en una página par.

Yo había comprobado que los comienzos de cada capítulo estaban situados en páginas impares. Pero se me olvidó mirar el índice que iba antes del prólogo. Mi gozo en un pozo. He tenido que volver con el archivo a casa.
Una vez en casa he encontrado un fallo de última hora. Ayer hice un cambio en un pequeño asunto, una tontería. Ahora me he dado cuenta de que la numeración de los títulos comienza en el número 14. Y no hay forma de que esos títulos acepten el comando que sirve para establecer el valor inicial de la numeración.


Mucho me temo que esta tarde no acabaré la corrección de este problema. Pero acepto las cosas como vienen. En otra época en que yo era más joven, esto me hubiera enojado produciéndome un fastidio duradero por un par de días. Pero ahora ya todo lo veo de otra manera. Si algo nos otorga la edad, es la aceptación de la realidad.

Nuestras pasiones, nuestros prejuicios, esquemas, proyectos y todo nuestro mundo interior, debe aceptar lo que es. Cuantos menos cabezazos nos demos contra la realidad mejor para nosotros. A la pared, desde luego, le es indiferente.

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