lunes, diciembre 08, 2014

Cebándonos en Exodus, II parte


Son tantos los defectos de Exodus que uno realmente no sabe por donde empezar. Desde luego cuesta entender cómo el director no se dio cuenta de que la película estaba yendo al desastre, de que no estaba logrando convencer al espectador de nada de lo que se relataba. 

La película es de una grandilocuencia totalmente vacía asaltada por diálogos penosos. Sólo puedo entender el resultado final de este guión como lo que pasa cuando se pide a personas no creyentes que expliquen el Misterio.

Me pregunto una y otra vez cómo gastándose tanto dinero en la producción, no se daban cuenta de que la película no estaba marchando cuando la rodaban, o cuando la estaban montando. Y es que en esta obra Ridley Scott cae en defectos de principiante una y otra vez.


Como era inevitable, los críticos se han cebado con él como pirañas sádicas. La palabra desastre es la única que no falta en todas las críticas. Nunca había leído esa palabra tantas veces en todos los blogs y periódicos. Lógico, porque ésta ha sido historia de 100 millones de dólares volatilizados en puro humo.

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