lunes, diciembre 29, 2014

España crea empleo y el día en que los chinos comiencen a producir jamones serranos II


España está gozando de un pequeñísimo nivel de crecimiento de empleo. Crecimiento inestable, transitorio y que no puede apelar más que a ser leve. ¿Por qué crecemos? Porque se ha hecho todo lo posible, lo inimaginable, para sanear cuentas y, además, los sueldos han bajado un 20% y encima con aumento de la productividad. Y aun así el resultado en nuestro campo ha sido una cosecha en la que apenas recogemos un poco más de trigo que el sembrado. 

Pero esta situación de creación de empleo, lejos de disipar dudas entre los economistas, lo que crea en un consenso entre todos los especialistas de que es transitoria por el mero hecho de que los niveles de competitividad siguen empeorando año tras año para nosotros.

Actualmente, España como Alemania no vende productos competitivos, sino que sigue vendiendo los productos que otros no producen; sólo eso. Podemos estar completamente seguros de que veremos jamones serranos chinos (tan buenos como los nuestros) antes de cinco años. Y ningún país del mundo se puede sostener sólo con bares y peluquerías.

El problema es que la única solución es una mala solución. Pero cuanto más tardemos, más dura va a resultar. La única manera de frenar este desangramiento de capitales y reducción del empleo es la creación de un entorno de mercado proteccionista en la Unión Europea junto a los Estados Unidos y otros países que se quieran unir a un entorno de mercado justo. Es decir, la única puerta que se mantiene abierta de momento es crear una economía fuertemente protegida por el Estado, arancelaria y fomentadora del empleo local, como se hace en Suiza. 

Es una mala situación, pero es la única salida abierta. Si alguien tiene otra que la diga. Yo me he dedicado a buscarla entre los grandes profesores de economía, y no la encuentro.

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