sábado, diciembre 13, 2014

Gracias Google.


Google es, de hecho, un servicio monopolístico. Y estoy totalmente a favor de que continúe este monopolio imperial planetario. Todos resultaríamos perjudicados si los ficheros de búsqueda estuvieran fraccionados entre tres o cuatro buscadores.

Es preferible que sea una sola autoridad (aunque ésta sea una empresa privada) la que centralice todo. Dividir esos ficheros entre media docena de empresas privadas no se haría sin un coste en la eficacia de esa gestión. Hay aspectos de nuestra vida en los que la competencia implica una mejora del servicio (por ejemplo, las pastelerías) y otros en los que la competencia no añade nada salvo problemas (por ejemplo, la comercialización del gas).

Además, Google ha demostrado, de manera reiterada y con una admirable continuidad, ser una empresa con unos valores deontológicos incomparablemente mejores que los de cualquier gobierno. El bien común está mejor salvaguardado en manos de Google que bajo el poder supuestamente neutral de cualquier gobierno. 

La competencia entre buscadores independientes sólo conllevaría que Google abandonase ciertos aspectos idealistas, por otros más comerciales. Google actualmente puede permitirse tantas dosis de idealismo gracias a que no tiene que luchar por sobrevivir. La gestión de sus ficheros e información prácticamente es la mejor que podríamos haber imaginado porque ellos han sido conscientes no sólo de hacer historia, sino también de estar construyendo el futuro de la conexión de la Humanidad.


Siempre nos lamentamos de las cosas que salen mal en nuestra sociedad y en el mundo. Google ha sido un proyecto que se ha desarrollado de un modo óptimo gracias a sus criterios de objetividad y neutralidad. Esa empresa ha sido un verdadero regalo para toda nuestra generación. Gracias Google.

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