martes, diciembre 09, 2014

Libros


Hace una semana acabé de leer Sinuhé, el Egipcio. Qué grandeza de novela. Es uno de esos libros en los que te sumerges en una época. Literatura con mayúsculas. Hasta los más pequeños detalles están cuidados con esmero de orfebre. La documentación que tuvo que usar, tuvo que ser abrumadora. Resultado: un libro que perdurará.

Inevitable no hacer una referencia a Exodus. Dos obras sobre Egipto. Una seguirá siendo leída con pasión dentro de un siglo, la otra, ya nada más salir, aburre. Lo mismo pasa con el resto de obras de las personas. Unos trabajan para la mediocridad y el olvido, otros trabajan para perdurar.


Cierto que el mundo no es justo y grandes obras son despreciadas. Pero cuando la obra ya en sí es totalmente prescindible, el mundo no tiene que hacer mucho esfuerzo. Y aunque el mundo haga un gran esfuerzo por elevar lo que es nada, al final la obra cae por su propio peso.

Veremos ahora que tal me va con Ébano que trata sobre África. El apellido polaco del autor es imposible de escribir para un pobre español sin copiar y pegar: Ryszard Kapuscinski.

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