lunes, diciembre 01, 2014

Manos del escritor de las que surgen mundos


Un fraile dominico (no diré su nombre pues no le pedí permiso) no sospechó la alegría que me dio cuando me dijo que había comenzado a leer la sinopsis de Neovaticano y que ya tenía la obra descargada. Ese profesor de teología en la universidad había leído a Santo Tomás en la Summa Theológica y ahora iba a leer mi obra arquitectónica. De la summa de Santo Tomás. a mi summa arquitectónica, llamativo contraste. De la Summa Theológica al Neovaticano pasando por Summa Daemoniaca. Dominicos, jesuitas, maristas, agnósticos, comunistas y adolescentes recorriendo los pasillos y estancias de mis escritos.


Miro las estadísticas de este link y observo cuántos han descargado mis libros en las últimas dos horas, durante la semana, desde hace un mes, desde qué países. Jamás se imaginó un autor del siglo XVIII que un escritor podría ahora saber donde están sus lectores, cuando adquieren sus obras; que el autor podría recibir sus comentarios, críticas y felicitaciones cinco minutos después de que acaben de leer el libro.


Gracias, Señor, por haberme hecho escritor. Trabajo bellísimo. Labor relajada y serena, paciente y llena de meticulosidad. Gracias, Señor.

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